Altura de miras para una ley fundamental
Los responsables de la dirección general de Salud en Navarra de las últimas décadas coinciden en el diagnóstico: la sanidad foral se agota y necesita un cambio radical de gestión con una nueva ley de amplio consenso

Publicado el 28/11/2024 a las 05:00
En raras ocasiones un problema de alta complejidad ofrece una radiografía clara de su diagnóstico. Una visión poliédrica que reseñe negro sobre blanco los retos y desafíos a los que se enfrenta un servicio básico. Y esta es una de ellas.
Antonio López, Carlos Artundo, Javier Sada y Juan Cabasés han sido los principales responsables de la sanidad foral como directores generales de Salud del Gobierno de Navarra durante las últimas décadas. El primero de ellos, hoy en el cargo. Y todos coinciden en el foro DN en Vivo organizado en este periódico en señalar que el actual sistema va camino del colapso.
Con señales claras de agotamiento, los expertos advierten de que está amenazada la sostenibilidad económica del sistema sanitario. Palabras mayores viniendo de quien vienen, con una 'auctoritas' y 'potestas' públicamente reconocidas por los sucesivos gobiernos de uno y otro signo.
Es por ello que todos concuerdan en que este es el momento crucial para revertir la tendencia, una “oportunidad histórica” para elaborar una nueva Ley Foral de Salud que sustituya a la actual, con 34 años a sus espaldas y elaborada para una sociedad navarra que se ha transformado profundamente. Y, por cierto, redactada por dos de los presentes.
Los cuatro profesionales hablan de cambio de gestión, mayor autonomía y rendición de cuentas, principios todos aprobados por mayoría parlamentaria la pasada legislatura. De hacer algo ya y de forma diferente.
De momento, con la normativa en fase de aportaciones, ya han surgido polémicas desde el plano sindical sobre cuál deberá ser la forma jurídica del servicio, si seguir siendo un organismo autónomo o convertirse en una entidad pública empresarial o si los profesionales sanitarios han de conservar una u otra forma funcionarial.
Pero el debate es otro. Si el ciudadano ha de estar necesariamente en el centro, si los retos son claros y mayúsculos, la ley debe contar con el mayor consenso político posible. Una altura de miras que trascienda la actual mayoría de Gobierno. Parece obvio que los problemas sanitarios no van a resolverse en una legislatura y que las medidas a tomar deberán ser audaces sí o sí.
Por ello, nuestros representes, con María Chivite a la cabeza, harían bien en buscar a UPN, la primera fuerza de Navarra, y hacerle partícipe de una ley vital para la comunidad. Huir juntos de la polarización que atenaza. Sólo así un marco jurídico tan esperado no mutará en mero papel mojado nada más nacer.