"Si en lugar de hacer caso a su ego, hubiese escrito un libro sobre su enfermedad, el resultado habría sido un libro mucho más breve pero mayúsculo"

Actualizado el 23/11/2024 a las 23:53
Martín Caparrós quiso ser novelista, pero será recordado por sus magníficas crónicas periodísticas. No es un caso único. Bécquer, que fue periodista parlamentario y feroz libelista, no dio importancia a sus poemas, publicados de forma anónima en gacetillas, pero por ellos ha quedado en la historia de la literatura; Edgar Allan Poe quiso ser un gran poeta y lo recordamos por sus relatos, donde mezcla el terror y el género policial, que inauguró para felicidad de muchos lectores y escritores actuales.
No siempre los deseos combinan con los gustos de la posteridad.
Martín Caparrós se hizo un nombre recorriendo el mundo para escribir después crónicas periodísticas que lo auparon a la categoría de maestro en el género. Palabras mayores. Nómada, seductor, ególatra sin límites, es autor, entre otras, de "El hambre", una crónica escrita tras recorrer varios países africanos, Estados Unidos, Argentina y España.
Hace un tiempo, fue diagnosticado de ELA. Decidió escribir sus memorias, tituladas "Antes que nada" (Mondadori) y no situar su enfermedad en el centro del libro. Según explica, no quería ser recordado como “el escritor enfermito”.
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Si en lugar de hacer caso a su ego, hubiese escrito un libro sobre su enfermedad, el resultado habría sido un libro mucho más breve pero mayúsculo.
Sus memorias son kilométricas, y con ellas he inaugurado el Kindle que me regalaron. El dispositivo me ha facilitado una lectura rápida, a veces compulsiva del libro, aunque quizá se deba a la escritura de Caparrós, aún no lo sé.
El libro es brillante en sus primeras doscientas páginas, decae y se alza y vuelve a caer. Es un escritor a veces brillante, y muy inteligente, y si no te has dado cuenta de lo inteligente que es él se encarga de recordártelo cada setenta páginas.
Su sesgo ideológico es evidente, pero los capítulos breves en que reflexiona sobre su terrible enfermedad son de una lucidez extrema y sin anestesia. Magistrales. Un libro para los lectores habituales de Martín Caparrós que, sin duda, lo disfrutarán.