Carta de los lectores
Al Gobierno y a sus socios


Publicado el 21/10/2024 a las 05:00
Como de bien nacida es ser agradecida que me enseñaron mis padres, y una vez visto el anteproyecto de Ley de Presupuestos Generales de Navarra, quiero enviar mi gratitud mediante estas líneas a los grupos parlamentarios del PSN, Geroa Bai, Contigo-Zurekin y EH Bildu, que a la postre serán quienes la saquen adelante con sus votos.
Ante todo aplaudir que hayan evitado la quiebra de la economía foral al no incluir, un año más, los doscientos euros mensuales para dos docenas de telefonistas de las centralitas hospitalarias, que sería lo que supone corregir nuestra desigualdad salarial, aún cuando no han tenido inconveniente en aprobar una ley de carrera profesional que otorga más del doble de esa cantidad y solo por su antigüedad a un número de personas abrumadoramente mayor.
Agradecer a sus señorías que nos hayan mostrado a las claras que están por encima de la Directiva Europea sobre igualdad retributiva para idénticos trabajos y que lo de la igualdad salarial recogido en su acuerdo programático es solo para exigirlo a las empresas ajenas, no para la que ellos controlan. Que lo de dar ejemplo lo dejan para los santos y en su caso son muy, muy laicos. Transmitirles mi agradecimiento por sus clases magistrales sobre la perversión del lenguaje, de modo que corregir una discriminación, que es lo que proclaman cuando se trata de favorecer a algunos colectivos -¿verdad, señor Araiz?-, se transforma en “poner un parche” cuando se trata de dar soluciones al nuestro.
También porque nos hayan abierto los ojos demostrando que el Instituto Navarro para la Igualdad y el Defensor del Pueblo, al que el gobierno no tuvo reparo en engañar hace dos años contestándole que abordarían la solución que él proponía cuando fuera legalmente posible, tienen para ellos la consideración de meros figurantes en esta farsa que pomposamente se titula “gobierno progresista” y que para mí es más bien el del día de la marmota. Mi gratitud a Contigo-Zurekin por constatar que el refranero popular al que tanto recurrían mis padres sigue vigente y demostrar de modo fehaciente aquello de que “no es lo mismo predicar que dar trigo”.
Mi reconocimiento a la titular de la Consejería de Función Pública, en manos del PSN, porque en vez de hacernos sentir que nos trataba como si fuéramos absolutamente estúpidas en su intervención del pasado junio en el Parlamento, nos hizo creer grandes pese a lo diminuto de nuestro colectivo, hasta el punto de casi convencernos de que una ley estatal, concretamente la de Estabilidad Presupuestaria, se hizo poco menos que en exclusiva para impedir el incremento salarial de las telefonistas del SNS-O, visto que no ha sido impedimento para otros colectivos profesionales de la Administración Foral. Nada concreto que dedicar a un Geroa Bai que pese a ostentar la titularidad del Departamento de Salud al que pertenecemos, ni está ni se le espera. Mi agradecimiento, en definitiva, a todos ellos por quitarse la careta y evidenciar que su discurso sobre la igualdad no tiene más valor que el de unos charlatanes de feria vendedores de elixires.
Sugerirles como colofón que si tan justa les parece, se apliquen su propia medicina instaurando la doble escala salarial en el Parlamento siquiera durante los 18 años que yo llevo teniendo que soportar la mía. A buen seguro que aún con ello no sufrirían apuros para llegar a fin de mes y que su repercusión en los presupuestos sería bastante más notable que la que supone lo que a nosotras nos niegan. Entonces, ahí sí, aplaudiría su coherencia.
Rosa Herrera García