La conspiración de Trump

Publicado el 09/10/2024 a las 05:00
El fiscal estadounidense Jack Smith presentó recientemente en Washincton DC ante la juez Tania S. Chutkan un documento de 165 páginas en el que argumenta por qué las acciones de Donald Trump, que culminaron con el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2020, no están amparadas por la controvertida decision del Tribunal Supremo que ha establecido la inmunidad del presidente en todas sus acciones como tal. La juez decidió hacer el documento público eliminando sólamente los nombres de las personas que aparecían como conspiradoras o testigos. El argumento jurídico es muy simple. Todo lo que hizo Trump para intentar cambiar un fraude electoral sin precedentes lo hizo como candidato presidencial y no como presidente.
Lo interesante de este documento es que hace un relato pormenorizado de las acciones de Trump desde meses antes de las elecciones de 2020, que perdió ante Joe Biden, hasta el 6 de enero, cuando lanzó a masas de sus partidarios a las que había convocado en Washington a marchar sobre el capitolio para impedir la certificación del resultado electoral que tenía que verificar en una sesión conjunta del Congreso y el Senado el entonces vicepresidente Mike Pence. Pence no se dejó manipular por Trump, que le presionó duramente y gracias a su actitud, el intento de anular el resultado de las elecciones fracasó.
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Y es interesante porque el escrito va explicando los pasos que dio Trump para llegar a ese punto álgido que puso en riesgo la democracia estadounidense. Pasos que se están reproduciendo en la actual campaña casi como un calco. Trump ya ha vendido a sus bases la idea de que sólo puede perder las elecciones si están amañadas, porque todas las encuentas le dan como vencedor por un margen muy amplio, cosa que es falsa, puesto que las encuestas indican que la carrera electoral está bastante reñida, con cierta ventaja de Kamala Harris. No contesta cuando le preguntan si reconocerá la victoria del contrario si se produce. Ha llegado a decir a sus seguidores que voten en la próxima eleccion porque así ya no tendrán que volver a votar en su vida y que si gana le gustaría ser dictador por un día, y permitir a la policía tener una jornada de violencia para eliminar el crimen. También les ha dicho que los votos no son tan importantes, que lo importante es lo que pase despues en el recuento y que el fraude electoral orquestado por los demócratas ha comenzado ya hace meses, cuando aún no se habían iniciado los votos por correo, ahora ya en marcha.
En todo esto ha seguido el esquema de 2020. Ahora queda ver si seguirá los siguientes pasos: en caso de perder no reconocer la derrota, intentar un fraude con los votos electorales y, si falla, recurrir a la violencia.
Las circunstancias han cambiado sin embargo desde 2020. Ahora Trump no es presidente y quien presida la reunión conjunta del Congreso y el Senado para verificar los votos será Kamala Harris. Es mayor (78 años) y su capacidad para encender a las masas ha disminuido. Sin embargo, ha construido a su alrededor un movimiento más parecido a un culto a su persona que un partido político, colocándo a sus familiares en puestos clave y obteniendo una obediencia sin asomo de crítica entre los políticos con representación, especialmente en el Congreso. Por lo tanto, es posible que el Congreso, donde tienen mayoría los Republicanos de Trump, ponga pegas a la certificación de los votos.
Trump tiene claro que ésta es su última oportunidad de llegar a la presidencia y también de quedar amparado por la inmunidad presidencial que el Tribunal Supremo dictó a su medida. No sólo está en la carrera presidencial, sino en una personal carrera para evitar ir a la cárcel por los numerosos juicios que tiene por fraudes de todo tipo. El ex presidente, ahora candidato, está preparando los hilos para una nueva conspiracion por si la necesita cuando los votos sustituyan a las encuestas. Ahora solo queda ver cómo se desarrola durante las próximas semanas.
Olga Brajnovic. Periodista.