"Me sentía también inquieta ante el dolor del que recordaba que a los ojos de ella asomaba una lágrima y una frase de perdón a sus propios labios..."

Actualizado el 03/10/2024 a las 10:21
Cuando releo algún libro lo hago con cierto temor, ya que el elegido suele ser uno del que guardo buen recuerdo y tengo miedo de que su segunda lectura me decepcione, cosa que a veces me ha ocurrido. Este otoño ha sido Gustavo Adolfo Bécquer. Lo tenía bastante olvidado, cuando una tarde, caminando por la Vuelta del Castillo me vino a la memoria aquello de: “Mientras la humanidad siempre avanzando, no sepa a do camina...” y me lié, ya que no lograba recordar quién lo había escrito. Incluso pensé que podía ser Kipling, que también tenía algo muy bello acerca de caminar con el pueblo.
En cuanto llegué a casa saqué de su lugar las “Rimas y leyendas” de Bécquer, y allí efectivamente pude leer: “Mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a do camina; mientras haya un misterio para el hombre, ¡habrá poesía!".
Al leer me pareció volver a mi adolescencia y juventud, cuando de tanto leerlas sabía de memoria casi todas las rimas, desde la que decía que el verde es gala y ornato del bosque en la primavera; a la de quien sentía llegar al fondo de su alma el sol, porque la había visto y ella le había mirado. Me sentía también inquieta ante el dolor del que recordaba que a los ojos de ella asomaba una lágrima y una frase de perdón a sus propios labios... y comprendía a quien dispuesto se sentía a dar de su vida eterna lo que le tocara, solamente por saber lo que de él, ella a solas había pensado. ¿Gustan ahora las rimas de Bécquer? ¿las paladearán los lectores con el gusto con que lo hice yo? Tal vez incluso choque la idea del poeta de que mientras exista una mujer hermosa ¡habrá poesía!, por aquello de que ya no está bien visto decir de una mujer que es hermosa.
Pero yo con él sigo, me he adentrado en Las Leyendas, con maese Pérez, la corza blanca, y el rayo de luna. Pero leyendo todo esto una vuelve a ser joven.