"Amigo profesor que este septiembre empiezas un nuevo curso, recibe junto con mi compasión sincera un consejo que es a la vez un deseo ferviente: vuelca todos tus empeños en el cultivo de la atención y la concentración"

thumb

José María Romera

Publicado el 07/09/2024 a las 05:00

Amigo profesor que este septiembre empiezas un nuevo curso, recibe junto con mi compasión sincera un consejo que es a la vez un deseo ferviente: vuelca todos tus empeños en el cultivo de la atención y la concentración. Si es preciso, olvida las programaciones, sáltate partes del temario, desatiende los cantos de sirena de las nuevas pedagogías y de las viejas recetas de maestrillo y ríete de los informes Pisa. Cada minuto de atención que ganes en tus alumnos será un triunfo educativo sobre los apremios de las redes sociales y la vertiginosa dispersión mental de los videojuegos. Ningún aprendizaje resulta posible cuando el apabullante mercado de la distracción ha surtido a los estudiantes de recursos ilimitados para abandonar las tareas, saltar incesantemente de una cosa a otra, vivir en la impaciencia, seguir el dictado de los impulsos y ser esclavos de los estímulos inmediatos. No es fácil enfrentarse a todo eso. En este mundo desquiciado hay muchos profesionales que ganan dinero debilitando nuestra capacidad de atención. Mientras lees estas líneas hay legiones de especialistas dedicados en cuerpo y alma a la creación de potentes herramientas con las que reducir todavía más la ya muy mermada atención de la gente, de manera que se vuelva más vulnerable a los mensajes publicitarios, políticos o recreativos de las empresas para las que aquellos trabajan. Esa pérdida, que solemos considerar un peaje inevitable del nuevo bienestar tecnológico, es en realidad el paso previo en su lucha encarnizada para apoderarse de nuestros cerebros. Quiero decir que si te dedicas en el aula a fortalecer la capacidad de atención de los niños y las niñas a tu cargo no solo estás facilitando que lleguen a dominar las matemáticas y la expresión escrita. Estás construyendo personas libres, ciudadanos conscientes, espíritus críticos. Para operar en esta dirección no se me ocurre mejor arma que la lectura. No gastes tus fuerzas en vano combatiendo las omnipresentes pantallas, pero procura poner en su lugar las páginas. La pantalla del móvil es superficialidad, inmediatez, distracción, información fragmentada, dispersión. La página de un libro es profundidad, concentración, coherencia, hondura, reflexión. Merece la pena intentarlo. Que tengas un feliz curso.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora