"Un poco más de humor, por favor"

Actualizado el 22/08/2024 a las 23:49
Que sí, que vamos muy adustos por la vida, que sonreímos poco y nos pasamos media vida desaprovechando el humor que podría hacer más amable la otra media. Por eso, aunque tomárnosla a broma no parece que sea un dechado de sensatez, tampoco parece que lo sea tomárnosla demasiado en serio, pues esto del humor es algo importante y necesario. Necesitamos reír a pesar de que sean muchas las espinas que encontramos en el camino: los humanos sufrimos tanto que no hemos tenido otro remedio que inventar la risa, ese modo gracioso de esconder una lágrima al decir del poeta. Un gran invento esa capacidad de encontrar el lado cómico y menos dramático de las cosas y de reírnos de nosotros mismos pues nos puede ayudar a mejor situarnos en este valle de lágrimas y esperpentos. Efectivamente, por un lado, nos puede facilitar un cabal afrontamiento de nuestros agobios y padecimientos y, por otro, un mejor entendimiento de este mundo complejo que nos rodea y de ese prójimo odioso e insoportable que lo sentimos un peligroso extraterrestre y que, sin embargo, sufre tanto como yo y puede reír conmigo, hermanos en el dolor y en el humor.
Decía el inolvidable Ch. Chaplin que la vida puede ser una tragedia si se vive demasiado de cerca o una comedia si se contempla con la suficiente distancia. Y no le vamos a quitar razón, ya que el humor puede resultar una excelente herramienta para relativizar las experiencias traumáticas optimizando el zoom de nuestro enfoque para lograr esa “distancia óptima” que, sin llegar al sobrado optimismo del genial actor, al menos, sin negarlas, las suaviza y hace más tolerables. (En cuántas ocasiones nuestras desgracias no son para tanto y ha sido nuestra arrogancia la que las ha hecho más dramáticas). Y aunque la angustia, el fracaso, la adversidad y, en definitiva, el sufrimiento siempre estará con nosotros, lo podríamos vivir sin torturarnos acompañado de una sonrisa. (No sé ni lo que he ahorrado en zapatos en mis trece años en silla de ruedas, me digo a mí mismo). Es el dolor que ríe, tras él siempre encontraremos una gota de esperanza.
Por otra parte, la vida, lo constatamos diariamente, está repleta de incoherencias e irracionalidades que no llegamos a entender. Una vez más el humor nos ayuda a asumir esta sinrazón: no olvidemos que lo absurdo y disparatado le son inherentes y en él podemos asumir con naturalidad esa versión surrealista cuya comprensión se nos escapa. Así pues, y, dicho de otra manera, el sentido del humor nos puede ayudar a contemplar y aceptar con paz y tranquilidad la vida tal como es, con sus dos polaridades, con su blanco y su negro, con su cara y su cruz posibilitando una equilibrada conciencia de lo paradójico y de lo contradictorio y aceptarlo como parte de uno mismo en una esquizofrenia saludable.
Un baño de realidad esperanzador pues en la comprensión de una vida amarga y tantas veces absurda desaparece el miedo a la sinrazón y, de paso, el miedo a lo otro, a los otros que automáticamente dejan de ser vividos como enemigos pues todos participamos de una misma condición humana, ridícula y vulnerable. Un saludable baño de realidad que nos iguala y nos socializa. Y si, además, añadimos la sonrisa, por cierto, la distancia más corta ente dos personas, una convivencia más cordial y tolerante está servida. ¡Genial! En definitiva, que no es tan de locos pensar que, si nos tomáramos el humor un poco más en serio, nos vendría de perlas, sonreiríamos bastante más. Que sí, un poco más de humor en nuestras vidas, por favor.