"Dice un proverbio árabe que el libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo. Y da gusto sentirlo así en el verano"

Actualizado el 07/08/2024 a las 23:47
Dice un proverbio árabe que el libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo. Y da gusto sentirlo así en el verano, cuando relajados y libres de algunas obligaciones, ponemos ante nuestros ojos ese jardín para sumergirnos en él.
Suelo preguntarme cuando leo si veo a los personajes como los veía el autor cuando los creó, si los numerosos miembros de la familia Cazalet son los mismos en mi casa que en la antigua alquería de Susset, donde Elizabeth Jane Howard lleva a pasar el verano a nietos, padres y abuelos. 431 páginas para disfrutar y además el aliciente de saber que me esperan cuatro volúmenes más que ya no pienso más que en leer.
¿Y qué decir de “El Bajísimo” de Christian Bobin, todo un regalo, para al leerlo, sentirse hermana de Francisco de Asís, la luna, e incluso la muerte? Y si se tiene la suerte de pasar unos días en el campo nada mejor que “El placer de los meteoros” de Marie Gevers, donde mes a mes nos habla de los equinoccios, del sol de julio, del deshoje de octubre, las brumas de noviembre, la nieve de diciembre, y de que ahora, en agosto, los días se hacen más cortos, y ya no quedan espigas en el campo.
Pero, qué más da si madura la patata, reina de nuestras cocinas, a la que tanto provecho sacamos... Y ya que a la cocina he ido, recordaré también “Los misterios de la taberna Kamogawa” de Hisashi Kashwal, a donde tantos acuden en busca de la receta de un plato de inolvidable recuerdo.
¿Y por qué no pasar unas horas con el “Tom Sawyer” de Mark Twain, que me encantó de niña y me dio por releer hace unos días, o con el comisario Montalvano, siempre tan entretenido?
Entre los demás jardines que he leído este verano, tengo ahora ante mí “Ise monogatari”, un clásico japonés de los siglos IX y X, que leo con doble gusto por haber sido prologado, comentado y traducido al español por mi sobrino Javier. 125 episodios y poemas con el delicioso comienzo: Tiempo ha, hubo una mujer; o un hombre joven; o dos hermanas...