La sombra del pucherazo frustra a Venezuela
Una vez más, el régimen instaurado por Hugo Chávez hace 25 años se muestra imbatible porque los votos se recuentan bajo la custodia del poder autocrático de Nicolás Maduro

Publicado el 30/07/2024 a las 05:00
Las elecciones presidenciales en Venezuela han dado lugar a un escrutinio oficialista por el que Nicolás Maduro dice haber obtenido el 51,2% de los votos y el candidato opositor, Edmundo González, el 44,2%.
Todo lo contrario de lo que apuntaban la noche del domingo los primeros datos públicos, que daban un aplastante triunfo a la oposición en todos los estados, hasta que el régimen dejó de entregar las actas de los colegios.
Un recuento cuya fiabilidad es puesta en entredicho por todos los gobiernos democráticos, mientras es saludado con satisfacción por China, Rusia, Cuba, Irán o Catar.
El ministro de Exteriores español reclamó ayer “total transparencia” solicitando los datos “mesa por mesa”. Un cuestionamiento del escrutinio oficialista venezolano que llegaba tarde ante un proceso sin las mínimas garantías y ante el que el conjunto de la UE había optado por mantenerse a la expectativa.
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Ni un censo inclusivo y fiable, teniendo en cuenta además a los millones de venezolanos que en los últimos años optaron por salir del país; ni una custodia con garantías de los votos depositados y de las actas suscritas en cada colegio electoral; ni una presencia homologada de observadores internacionales en las horas previas y durante la jornada.
El régimen de Maduro pudo así convertir la demanda, tan general como cándida, de que los contendientes aceptasen el resultado de los comicios en un reproche a todos aquellos que han denunciado a posteriori la opacidad del proceso.
Sumar, socio de Gobierno de Pedro Sánchez, lo vio como un asunto interno mientras Podemos y Bildu saludaban los resultados incluso con más entusiasmo.
En un sistema sin contrapesos institucionales, resulta imposible comprobar cuál fue realmente la voluntad política expresada por los venezolanos en las urnas. De modo que, una vez más, el régimen instaurado por Chávez hace 25 años se muestra imbatible porque los votos se recuentan bajo la custodia del poder autocrático de Maduro.
Un panorama frustrante para la gran mayoría de los venezolanos, ante la que las democracias de América y de Europa vuelven a sentirse impotentes.