"Saciados de espectáculos, nos hemos plantado ante los Juegos Olímpicos de París como quien consulta desganado la programación con el mando en la mano"

thumb

José María Romera

Publicado el 27/07/2024 a las 05:00

Saciados de espectáculos, nos hemos plantado ante los Juegos Olímpicos de París como quien consulta desganado la programación con el mando en la mano, indeciso entre la final del triple salto, el rosco de Pasapalabra y lo último de Arguiñano. No es por falta de cultura deportiva, sino por sobrecarga de citas y gestas históricas. 

Tanta emoción volcada al cabo del año sobre el verde, en la bicicleta, a raquetazos o bajo la canasta, ese sinvivir de estímulos sin pausa, ese empacho de laurel acaba devaluando el calendario deportivo y convirtiendo los Juegos en una especie de pachanga a gran escala. 

Más que como un encuentro ecuménico de atletas, estas olimpiadas se presentan como una cuestión de alta seguridad en un París sitiado donde el principal récord que se va a batir es el del número de gendarmes por metro cuadrado. 

La política siempre ha ido de la mano del deporte, pero ahora en París lo eclipsa igual que lo hacen la economía, la tecnología y la industria audiovisual, a la que le da lo mismo un combate de judo que un partido de waterpolo con tal que capten audiencia.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

 El semidiós del tenis puso de moda un grito de guerra que ha dado la vuelta al mundo: ‘¡Vamos!’. Pronúnciese con el brazo flexionado, el puño en alto y los ojos clavados alternativamente en el rival o en la tribuna. Probablemente el "vamos", que opera en varias direcciones semánticas además de la llamada al ánimo, sea la principal aportación del español moderno a la comunicación de masas universal. 

Estos días lo vamos a oír con frecuencia en boca de olímpicos de distintos sexos, disciplinas, países y lenguas, aunque no siempre sonará de la misma manera. Gritado a la sombra de los cinco aros el "vamos" parece un ruego a la afición para que no renuncie, para que siga alimentando la quimera de un deporte limpio y noble, para que mantenga las apariencias de fraternidad en un mundo disgregado en particularismos donde los Juegos, a falta de las treguas para los que fueron concebidos en la antigua Grecia, tan solo invitan a mirar a otro lado. 

O para que se tape los ojos y pase por taquilla. Podrá morir el deporte tal como lo soñó Coubertin, pero quedarán sus lucrativos rituales. Además, a orillas del Sena todo resulta embellecido. Vamos, pues. Allons.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora