La ruptura de Vox con el PP, del mal el menos

Actualizado el 27/07/2024 a las 23:14
Vox ha roto torpemente y de manera unilateral sus acuerdos con el PP en algunas comunidades: Castilla León, Valencia, Extremadura, Murcia… Así lo ha venido pidiendo con insistencia el PSOE en sus insultantes ataques contra el PP para ocultar sus vergonzantes pactos con toda la retahíla de partidos de ultra-izquierda y los separatistas vascos y catalanes de izquierda (Bildu-ERC) y derecha (PNV-Junts). Bien podríamos decir que la ruptura de VOX con el PP “del mal o del bien, según se mire, el menos”.
En justa reciprocidad, el PSOE debería romper con el conglomerado de socios de ultra-izquierda que le asisten con sus cansinas alusiones y críticas a la ultra-derecha. Solo así ganaría en credibilidad y legitimidad democrática. Ojalá la iniciativa de VOX haya abierto un camino al entendimiento del constitucionalismo y a algunas reformas que se hacen necesarias e imprescindibles en las circunstancias actuales de enfrentamiento y confrontación de los grandes partidos. La Reforma de la Ley Electoral es una de ellas. El ejemplo de Francia, con elecciones en 2ª vuelta, debería servirnos para evitar que España no esté en manos de quienes, para colmo de males, no tienen otro objetivo que romper España y mantener en el poder a los que, sin exigirles nada a cambio, les dan todo lo que piden y van a seguir pidiendo.
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Como nada es perfecto, el presidente Macron deberá culminar su estrategia de conformar un Gobierno de coalición alejado del extremismo de los de Le Pen, pero también ha de hacerlo alejado de los extremistas de la Francia Insumisa de Melenchon, que es quien ha ganado las elecciones en 2ª vuelta dentro del Nuevo Frente Popular y ha amenazado con acciones violentas si queda fuera del Gobierno.
En España no sabemos cómo acabará el rodaje de la película en Cataluña. Los actores, de pelaje ideológico distinto e intereses radicalmente contrapuestos y enfrentados entre sí, persiguen la cuadratura del círculo. El PSC de Illa y el PSOE de Sánchez buscan desesperadamente el apoyo de los Republicanos de Esquerra de Cataluña (ERC), que andan por el escenario político como pollo sin cabeza en busca de liderazgo. Si el acuerdo finalmente se plasmase, la derecha separatista de Puigdemont, que sigue sin resolver su situación procesal y trabaja su vuelta a Cataluña-España sin riesgo de ser detenido, quedaría con las manos libres para enarbolar en solitario la bandera del referéndum por la independencia.
Por otro lado, el futuro del presidente Sánchez, sin los siete votos de Puigdemont, se presenta incierto y complejo, pues el ex-presidente catalán sigue aspirando a presidir la Generalitat y argumenta su legitimidad, para alcanzar tan honorable cargo, apoyado en las mismas razones y parecidos números que sirvieron a Sánchez para alcanzar la presidencia del Gobierno de España. Sánchez perdió las elecciones generales ante el PP y alcanzó la presidencia con el apoyo, entre otros, de Junts. Sería razonable, según los independentistas, que Puigdemont que perdió las elecciones catalanas ante el PSC de Illa, ahora alcance la presidencia de la Generalitat con el apoyo del PSC-PSOE de Sánchez.
En el ajedrez político de los cambalaches, hoy por hoy, no parece ser compatible una presidencia y otra en manos del mismo partido político… pero nunca fiando pues como dice Sancho en el Quijote: “Cosas veredes, que farán fablar las piedras”. Mientras tanto, Puigdemont exprime el asunto y dice que “dos de la vela y de la vela dos” no va con él. ¿Nuevas elecciones en Cataluña? ¿Elecciones generales anticipadas en España? Me inclino por las segundas, aunque todo dependerá del precio a pagar por Sánchez o, lo que es lo mismo, por el conjunto de los españoles.
El flanco de las concesiones a los separatistas sigue abierto con algunas incertidumbres, pues la Ley de Amnistía parece la “ley del encaje” ya que es la ley que no estando escrita a gusto total de sus redactores, es la ley que está pendiente de ajustar su aplicación conforme al interés de sus autores y expectante su adecuación a la Constitución y la normativa europea. En definitiva, es la crónica de un proceso inacabado, como diría Imanol Murua refiriéndose al final de ETA.
En el pecado de origen de sus pactos con separatistas vascos y catalanes lleva el PSOE la penitencia: un Gobierno que anda muy poco y camina a trompicones.
Para terminar con este relato diré que la desconfianza entre los partidos de izquierda y ultraizquierda y entre la derecha nacionalista (PNV-Junts) y la ultra izquierda separatista vasca y catalana (Bildu-ERC) es difícil de conciliar en la gobernabilidad de un país presidido por el PSOE, que siempre ha tenido a gala, hablo en pasado, trabajar por la igualdad, la cohesión territorial, la democracia y la unidad de España y los españoles.
Son muchos los problemas que nos acechan: Salud, Educación, Inmigración, Fiscalidad, Infraestructuras, Justicia… y abordarlos con agendas tan dispares como las del PSOE, Junts, ERC, Bildu, PNV, Podemos, Sumar, BNG …es tarea imposible en un proyecto común para España. Un “Gran Acuerdo” sería sublime. No nos despistemos, pues como dijo Napoleón en la retirada de sus tropas de Rusia: “Entre lo sublime y lo ridículo no hay más que un paso”. No caigamos en el ridículo de aquellos que gritaban en la Eurocopa: “Puta España, puta selección”.
Miguel Sanz Sesma. Expresidente del Gobierno de Navarra