"Cosas que no me gustan del encierro: los colores"

Publicado el 24/07/2024 a las 05:00
Si del encierro de Pamplona no te gustan muchas cosas es señal de que eres o demasiado joven o demasiado viejo. Yo voy teniendo una edad, así aquí van las mías. Son asuntos que aborrezco, posiciones de las que es muy probable que el natural paso del tiempo y discurrir de las cosas no me vayan a convencer de lo contrario, y por eso las puedo decir. Del encierro de hoy, no me gustan, por ejemplo, los colores. Que me perdonen mis coloridos amigos, pero el encierro parece el Tour de Francia a su paso por Clermont-Ferrand. Hay hasta equipos de gente que lleva la misma camiseta: de su pueblo, de su equipo, de su síndrome y de su todo. En realidad, el que escoge una camiseta lo hace para diferenciarse visualmente de los demás y que sea visto como “el de azul”, el de violeta o el del número 69. Yo prefiero cuando son solamente identificados como “ese mozo”. El encierro debe guardar un punto de impersonalidad, de desdibujarse entre otros. A diferencia del torero, que se eleva como uno que representa a la multitud, en el encierro el individuo representa al grupo, y así debe comportarse. Uno no es de Cuenca, ni de Utah, ni es de derechas, de izquierdas, ni de nada. Uno es un pamplonica, una prolongación de la masa de la gente de Pamplona que nos regala el honor de pertenecer a ella dos minutos treinta segundos durante ocho mañanas de julio. Los encierros de cada pueblo son una concesión que nos hacen -¡gratis!- y conviene tomarlo así y correrlo como en cada pueblo. El encierro de Pamplona no pertenece a nadie más que el pueblo de Pamplona y colectivamente. Otra gente se excusa diciendo que les gusta mucho el color estrafalario que visten, aunque es cierto que muchos de ellos se dan prisa por cambiarse a las ocho y diez y se visten de blanco hasta el día siguiente. Podría solucionarse vistiendo encima del color irrenunciable una ropa blanca. Si quieren una prenda de la suerte, que se pongan unos calzoncillos. Como Etxebe cuando corría, yo estoy tentado de quitármelos.