Un plan de mínimos y muchos interrogantes

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Editorial DN

Publicado el 18/07/2024 a las 05:00

Sánchez compareció ayer ante el Congreso para exponer su “plan de regeneración democrática”. Una iniciativa que anunció con gravedad a finales de abril, tras los cinco días de retiro para reflexionar sobre su futuro. 

El plan -presentado como una solución para terminar con los bulos y la desinformación supuestamente generadas “por la derecha y la ultraderecha” en el marco de las informaciones periodísticas sobre las actividades profesionales de su mujer, Begoña Gómez, que mañana declarará ante el juez- había generado dudas razonables y suscitado un intenso debate antes de que Sánchez lo llevara al Parlamento. 

Entre otras cuestiones, porque el presidente coloca bajo la gratuita descalificación de bulos, como también ocurrió ayer, una amalgama de ejemplos que se corresponden más con su parecer y las informaciones que no son de su agrado, que con la realidad.

 Sánchez presentó diversas iniciativas, pero desaprovechó la oportunidad tanto de resolver los interrogantes que habían generado y generan sus propósitos como de convencer a la oposición e incluso a sus propios socios para que le acompañen en un camino incierto y confuso. 

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Las propuestas de mayor calado, entremezcladas con otras que pueden generar desconcierto, quedaron opacadas por su discusión en un pleno de nuevo bronco. Sánchez cimentó su mensaje sobre las bases de la Ley Europea de Medios de Información, un reglamento que sitúa a la prensa libre como pilar de la democracia, pero que no constituye en sí una novedad porque ya está aprobado y es de obligado cumplimiento. 

Aunque anunció también una actualizada ley de publicidad institucional, iniciativa que en otros países europeos permite controlar con garantías el destino y buen uso de los recursos públicos, su importancia quedó mediatizada al presentarla como una respuesta no al interés general, sino contra los abusos de partidos que, según acusó, “compran líneas editoriales con el dinero de los contribuyentes”. 

Una acusación lo suficientemente grave como para dejarla en genérico. Y tras anunciar 100 millones procedentes de los fondos europeos para la digitalización de los medios, confirmó su intención de “reforzar” los derechos al honor y a la rectificación sin aclarar en qué sentido. El plan dejó demasiadas incógnitas que convendría que Sánchez despejara en el debate con los grupos parlamentarios.

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