"Será bueno estar atentos a la cartera, el reloj y el móvil, ya que, al parecer, todo esto desaparece en cualquier aglomeración sanferminera"

Publicado el 11/07/2024 a las 05:00
No sé si ahora se roba más que antes, seguramente no, pero los amigos de lo ajeno afanan lo más singular.
Ya no se conforman con alguna que otra prenda de vestir, sino que están dispuestos a llevarse todo el cableado de cobre de una empresa o mismamente el de su casa o la mía, los crucifijos de un cementerio o la pasta de dientes de cualquier supermercado.
Y, como los dueños de estos últimos lógicamente no están dispuestos a ser expropiados, han empezado a proteger sus bienes, así que ahora, cuando vamos a comprar una crema nos encontramos con que la caja de cartón está vacía, y tenemos que pasar un buen rato junto a la caja esperando a que la empleada traiga el bote; y hay que ver cómo está envuelta la pasta dental.
Una tiene que armarse de afiladas tijeras para hacerse con el tubo del interior. Ya nada está seguro en una estantería porque resulta tentador para cualquier caco. Una lata de refresco vacía descubrí el otro día en el supermercado. Y no parecía cosa accidental, puesto que se veía cuidadosamente abierta, como si el sediento ladronzuelo se la hubiera bebido sin pasar por caja.
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Pero lo que verdaderamente intriga es el comprador. Uno puede beberse tranquilamente una cerveza en el súper sin que nadie lo vea, pero ¿quién compra metros y metros de cable de cobre sin preguntar su procedencia? ¿no extraña a quien se los ofrece que alguien posea decenas de crucifijos de bronce? Hasta dos mil personas de Toledo se consideran perjudicadas por estos hechos.
Tampoco las fiestas se libran de hurtos: calles, bares y espectáculos atraen a los delincuentes. La policía suele hacer una relación de estos delitos que son muchos, así que como todavía las nuestras no han acabado, será bueno estar atentos a la cartera, el reloj y el móvil, ya que, al parecer, todo esto desaparece en cualquier aglomeración sanferminera sin que el desvalijado se dé cuenta de que alguien mete la mano diestramente a su bolsillo.