Las emociones gloriosas de los Sanfermines

Publicado el 11/07/2024 a las 05:00
Los sentidos son cinco clásicos, y los sentidos internos -que apenas los conocemos-, nos reportan sin quererlo, simplemente dejándote llevar, una paleta de sensaciones, sentimiento, que son emociones cognitivas e inconscientes que reportan poderes ocultos, trascendentes, del hemisferio derecho, que uno no puede ni medir, sí sospechar -si es advenedizo, menos aún- pero los siente y, es en el tiempo que permanecen en la memoria que el recuerdo los rehabilita y se estimulan en la nostalgia… Por eso los Sanfermines son universales, originales, humanos, emocionales, inauditos, creativos, unas fiestas “sin igual” …
Es pura fuerza emocional, que sale a borbotones sin saber a penas que fluye porque es tan rápida, tan fuerte, tan impresionante, que uno no se para en recrearse, porque al momento surge otra y otra y otra emoción…; quizás más fuerte, más profunda, más social, más amigable más de esa amígdala que nos destroza en ese estrés recóndito emocional que surge sin saberlo. Pero lo hueles, lo siente, lo oyes, lo palpas, lo acaricias… pero, sin darte ni cuenta, porque brota espontáneo…, y ríes y respiras, y te anudas el pañuelo al cuello para que se vea San Fermín en oro, y has perdido la faja, que es la alfombra de una fiesta sin igual…
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Los Sanfermines son universales por eso, porque son fuerza, emoción, vida, creatividad y pulsión sentimental que trae una tradición que, aunque se gestó hace un siglo, ya estaba entre nosotros, en nuestro ADN, antes incluso de la romanización. Porque cada etapa que discurre en nuestra rica historia, añade un elemento significativo a esta fiesta sin igual.
Los sentidos son las ventanas por donde recibimos las informaciones más grandiosas que uno puede imaginar y codificar en una fiesta puramente popular, tradicional, y que cada época va añadiendo un sonido, un color, una sensación, un sentimiento y olor nuevo, siendo todos únicos y verídicos. No son artificiales, son prístinos, y se aceptan como nuevos, como originales, porque son geniales, nunca se disfruta de las mismas fiestas de los Sanfermines, los viva uno hoy o hace cien años… Por eso son unas fiestas sin igual.
Empezamos los presanfermines con el olor a tilo en nuestras calles, en nuestras plazas y el final de junio, pese a una semana tardía, perfuman la atmósfera con ese aroma suave y que penetra en nuestra pituitaria tan profundamente que insuflas los pulmones llenándolos de estímulos y emociones sensuales y en breves momentos embriagadores, con una nota de almizcle, cuyo aprendizaje de siempre te dice: Ya llegan los Sanfermines.
Si hablamos de los sonidos característicos de los Sanfermines, podemos enhebrar un rosario múltiple de ellos, imposible codificarlos todos. Pero todos están en nuestro hipocampo, que se hace más sensible a dichos tonos, cuando al oírlos se rememoran de nuevo y una chispa desde el estómago te recorre todo el cuerpo: el cohete, único en el mundo como este, porque no es solamente un ruido cacofónico, es un despertar a un mundo insólito de emociones y sentimientos que si no vives en Pamplona, difícilmente lo catalogas. Las palmas en alto de los mozos rodeados de color azul, rojo y vino, imposible, no lo crees, sólo si lo ves, crees; y, aun así la gaita, las cientos de ellas que suenan te despiertan del espejismo que estás a punto de explotar; porque lo ves lo crees por eso son una fiestas sin igual.
Las notas vibrantes en San Lorenzo, no sabes si es San Lorenzo o San Fermín, o Viena el concierto clásico de Año Nuevo… ¡Son sonidos inigualables! Y, la pelota cuyo ruido a piedra que bota contra el suelo, señalizando un Lasa o Imaz en la bombonera de Labrit…Necesitamos mil Sanfermines para relatar una tradición que es pura emoción, que no tiene parangón el mundo entero, unas fiestas sin igual.
Aún hoy, con el ruido de las sirenas de las ambulancias y el devenir de los mozos y mozas de la plaza de toros abarrotada de niños con sus padres, salgo al balcón y me sumerge un aroma se la flor de los tilos-almizcle: dulce, floral, amaderado y afrutado que aunque la tormenta descargó la víspera de la víspera, nos dicen que todavía huele a verano y que son Sanfermines.
Se los deseo de corazón que los disfruten momentico a momentico porque “son unas fiestas sin igual” y cada uno las vive a su medida, medida insaciable porque insaciable es la conducta humana cuando disfruta de lo que quiere y mantiene la tradición de unas fiestas in igual.
Emilio Garrido-Landívar. Doctor especialista en Psicología de la Salud.