"La Casa de Socorro desapareció hace bastantes años, ya que nuestros servicios sanitarios con tantos centros de salud y sus urgencias la hicieron innecesaria"

Publicado el 13/06/2024 a las 05:00
Siendo todavía niña, cuando alguno de mis compañeros se caía o sufría algún percance, sus padres lo llevaban a la Casa de Socorro, de donde salía con la rodilla o el brazo desinfectado, vendado, y dispuesto a presumir ante los demás de todo lo que el médico o el practicante le había hecho.
No debían de existir entonces los servicios de urgencias que ahora tenemos, o quizás los desconocíamos, no lo sé. Pero acabo de enterarme de que la Casa de Socorro ya existía hace cien años, seguramente en el mismo lugar en que yo la conocí y que el Diario del Recuerdo cita como la zona de reclutamiento por su proximidad a los cuarteles.
Y no hay duda de que prestó un gran servicio ya que fueron muchos los vecinos que por ella pasaron, ya sea por un accidente hogareño al partir chorizo con el cuchillo de la cocina, y por cuyo corte no dejaba de salir sangre, una caída desafortunada, un traidor panadizo infectado o la necesaria inyección prescrita por el médico de cabecera, porque antes todo se curaba con lo que llamábamos una tanda de inyecciones.
Yo misma acudí por causa de ellas en alguna ocasión, porque aunque en la empresa en que trabajaba de joven teníamos practicante durante toda la jornada, si una de las inyecciones tocaba en día de fiesta, él mismo aconsejaba pasar por la Casa de Socorro para no interrumpir el tratamiento. Y allá acudíamos, seguros de ser bien atendidos.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
La Casa de Socorro desapareció hace bastantes años, ya que nuestros servicios sanitarios con tantos centros de salud y sus urgencias la hicieron innecesaria, pero seguro que somos muchos los pamploneses que recordamos aquel lugar a donde íbamos ante cualquier apuro, y, pese a sus muchos usuarios, nos atendieron con profesionalidad y rapidez.
Que hace cien años existiera un lugar así, casi parece un milagro.