Hooliganismo en política internacional

El ataque de Puente insinuando que el presidente Milei ingiere sustancias ilegales, amén de impropio para un ministro, suma a Argentina a la lista de bandazos internacionales de España con Sánchez

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Editorial DN

Publicado el 08/05/2024 a las 05:00

Las manifestaciones de Óscar Puente en las que sugería que el presidente argentino, Javier Milei, ingiere sustancias ilegales fueron respondidas por la Casa Rosada con acusaciones como que Pedro Sánchez pone en riesgo la unidad nacional, en peligro a las mujeres españolas por la migración ilegal y conduce a nuestro país a la pobreza y la muerte. Los términos inadmisibles de la réplica argentina en ningún caso pueden servir para que el Gobierno y su máximo responsable pasen por alto las palabras del ministro de Transportes. El hecho de que las pronunciase en un evento con jóvenes no atenúa el despropósito, sino todo lo contrario. Al igual que su incompleta reculada de este martes al asegurar que “si hubiera sabido la repercusión de sus palabras sobre Milei no las habría dicho”. 

Y es preocupante que el titular de una cartera que maneja un presupuesto de 20.000 millones de euros, en relación permanente con algunas de las empresas más internacionalizadas del país, tenga o crea tener el cometido de exacerbar tensiones partidarias. 

Puente fue, al parecer, uno de los pocos que estuvo en contacto con Sánchez durante su retiro, por lo que debía ser partícipe privilegiado de las conclusiones extraídas en pro de la regeneración, contra la desinformación y el fango. Su acusación a Milei era garantía segura de que se desatara una crisis, que el ministro de exteriores Albares descartó que sea de naturaleza diplomática y que un portavoz de Argentina da por zanjada. No ha habido suspensión formal de relaciones, pero se ha producido una grave quiebra en la sintonía entre dos países hermanos. Grave no sólo porque puede afectar a las numerosas compañías españolas que operan allí. Sobre todo, porque ni los argentinos más opuestos al liberal-populismo del ultra Milei se pueden sentir conformes con la invectiva lanzada contra su presidente. 

El incidente asoma otra vez intereses polarizados de Sánchez, su Gobierno y su partido, y suma un episodio más de falta de seriedad para la imagen internacional de España tras los bandazos en las relaciones históricas con países como Marruecos, Israel o Argelia.

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