Detalles elocuentes del 'caso Koldo'
La pugna partidista que envuelve las comisiones de investigación en el Congreso y en el Senado corre el riesgo de dejarlo todo en una nueva muestra de polarización

Publicado el 23/04/2024 a las 05:00
El inicio de las comparecencias ante las comisiones de investigación del Senado y del Congreso, con la presencia de Koldo García en la primera y de Salvador Illa en la segunda, dio este lunes cuenta de sus límites. La intervención del exasesor socialista en el Senado reveló hasta qué punto resulta difícil que una comisión parlamentaria esclarezca cuestiones bajo investigación judicial. Máxime cuando el compareciente se niega a responder a las preguntas de los senadores, insiste en su inocencia de manera victimista, y lo hace además con palabras y tonos que no corresponden al respeto debido a la institución y a la gravedad del caso.
Parece lógico que, tras la sesión del lunes, el Grupo Popular del Senado piense en requerir de nuevo la presencia de Koldo García. A la espera de que en otro momento quien fuera mano derecha de Ábalos se muestre más dispuesto a clarificar lo ocurrido con su oferta de mascarillas “a cuatro ministerios y cinco autonomías”. Pero la investigación parlamentaria no cuenta, ni de lejos, con los instrumentos legales que jueces y fiscales pueden manejar para depurar responsabilidades. Ni siquiera para fijar de manera efectiva las denominadas ‘responsabilidades políticas’.
La comparecencia del exministro de Sanidad, Salvador Illa, en una comisión ideada para investigar el conjunto de las contrataciones públicas de material y de servicios sanitarios frente al Covid-19, atendió a lo que se espera de cualquier testimonio ante una comisión. Eso sí, ofreció detalles significativos, como que “el señor Koldo” llegó a reunirse con él, aunque los técnicos hacia los que derivó tal relación desestimaran contratar a través del asesor de Ábalos. Lo que atestigua que García se movía con naturalidad en las más altas instancias del Gobierno.
La Comisión del Senado, promovida por el PP a raíz del ‘caso Koldo’, y la del Congreso, con la que el PSOE trataría de generalizar el problema, pueden ofrecer destellos elocuentes que nos acerquen a la verdad. Pero la pugna partidista que envuelve la tarea de ambas comisiones corre el riesgo de dejar todo su empeño en nada más que otra muestra de polarización política.