"Los aspavientos, los dedos acusadores, las injurias, las mofas despiadadas y hasta las amenazas más siniestras forman parte de un guion planificado al detalle"

Publicado el 23/03/2024 a las 05:00
Hagamos una llamada a la calma: el país no se va a hundir por el hecho de que los políticos se enzarcen sobre el ring o irrumpan con el lanzallamas en medio de las redes. Aunque últimamente se acumulen los signos de extrema crispación y el telediario sirva raciones incesantes de envilecimiento, todo está bajo control. El error es creer que hemos llegado a este punto de ferocidad porque unos y otros se han dejado arrastrar por sus pasiones, cuando en realidad la algarabía ha sido fruto del cálculo. Los aspavientos de escándalo, los dedos acusadores, las injurias, los insultos, las mofas despiadadas y hasta las amenazas más siniestras forman parte de un guion planificado al detalle que cada mañana se renueva en los gabinetes de comunicación según haya transcurrido el episodio anterior. ¿Como en la series? Exacto, como en las series, cuya trama varía en función de la audiencia aunque el giro desafíe la coherencia interna del relato o pase de forma arbitraria de la comedia al drama y a la inversa. Hace tiempo que la cara visible de nuestra política abandonó sus antiguas maneras para instalarse de hoz y coz en el espacio del espectáculo. Para hacerse un hueco ahí debe competir con producciones de diverso género que le llevan una ventaja considerable. Están los 'realities', las retransmisiones deportivas, las tertulias incandescentes, los concursos para listos y para tontos, los filmes de superhéroes, los informativos empapados de sangre y los seriales de sobremesa, todo ello con su correspondiente carga de desvarío y su poco o mucho de olor a vertedero. Adoptar ese lenguaje requiere una audacia que solo está al alcance de estos aguerridos gladiadores a los que cada partido ha encomendado el papel de perros de presa, de bufones impertinentes o de sicarios de la palabra. Por supuesto, el grueso de los cargos públicos y altos funcionarios está formado por gente discreta y con talento que en su fuero interno se sonroja cada vez que sale a escena uno de sus 'killers'. Saben que estos los desprestigian también a ellos, pero callan porque son conscientes que es el tributo al espectáculo que les garantiza el sustento. Hemos caído muy bajo, pero aún queda bastante hasta tocar fondo. Permanezcan atentos a la programación. Vayan comprando palomitas.