"Borrar y pintar es lo menos que puede ordenar la alcaldía para que la ciudad se parezca a la de hace cien años"

Publicado el 21/03/2024 a las 05:00
Imagino la Pamplona de 1924 como lugar de personas obedientes y sobre todo educadas. Tanto, que llamaría la atención una pintada realizada con carbón o tiza en la pared o la puerta de una casa, a diferencia de hoy, cuando sorprende más un muro o persiana impolutos. Y nos preguntamos cuando descubrimos algo así, cuánto durarán ambas superficies en ser adornadas con una frase elogiosa o insultante hacia alguien, o un grafiti de esos tan de moda, pero que maldita la gracia que hace a quien lo encuentra a la vera de su casa o negocio. Pues bien, en la Pamplona de hace cien años no se consentían tales desmanes: el señor Nagore, alcalde de la ciudad “ordenó a la policía municipal que denunciara a todo aquel a quien viera poner letreros con carbón o pintura en las paredes y las puertas de las casas, ya que estaba decidido a castigar con energía a tales denunciados, a quienes se obligaría no solo a quitar su letrero, sino a pintar la puerta o pedazo de pared manchados”. ¡Olé por el señor alcalde! Lo malo del Diario del recuerdo es que tras la noticia no suele hacer un seguimiento de la misma, así que me he quedado sin conocer el resultado de la orden de la alcaldía. ¿Descubrió la policía municipal a los pintores con las manos en la masa? ¿hicieron a los tales limpiar y además sanear la puerta o pared mancillada con la adecuada pintura? Me encantaría saberlo, y además, si tuvo éxito la idea del entonces alcalde, para que el actual tome buena nota y lo imite, porque los artistas callejeros trabajan sin descanso y es triste gracia que edificios recién restaurados con el consiguiente desembolso monetario de los vecinos, aparezcan enseguida llenos de pintadas, o que quien abre un negocio encuentre pintorroteada la persiana tras la primera noche en que la echa abajo. Borrar y pintar es lo menos que puede ordenar la alcaldía para que la ciudad se parezca a la de hace cien años. Y pagar una buena multa para que no reincidan ya que el bolsillo duele a todos.