"Nivel de crispación en aumento"
"Los presuntos casos de corrupción convierten el debate político en un pobre espectáculo de cruce de declaraciones que sólo contribuye a alimentar el desprestigio de las instituciones"

Publicado el 18/03/2024 a las 05:00
Hace tiempo que el debate político civilizado fue sustituido en nuestro país por una permanente bronca, caracterizada por un insufrible ruido en el que, a medida que se elevan más y más los decibelios, solo se abren paso los exabruptos de grueso calibre esgrimidos como arma arrojadiza contra el adversario. No parecía posible rebasar el nivel de crispación existente desde las últimas elecciones. Sin embargo, los principales partidos lo han conseguido de nuevo al añadir ingentes ejemplos al pobre espectáculo en el que se ha convertido la vida parlamentaria. La excusa ha sido en esta ocasión la presunta corrupción en el entorno del Gobierno por el ‘caso Koldo’ y una inspección por fraude fiscal a la pareja de Isabel Díaz Ayuso. Dos asuntos no equiparables, en los que el PSOE y el PP se comportan como si el esclarecimiento de los hechos, que debería ser lo esencial, les importara menos que manchar al rival con reproches que le desgasten ante la opinión pública. No todo vale en la disputa partidista, inmersa sin tapujos en el “y tú más”. Los incendiarios debates al respecto han destacado por la pobreza argumental y por una sobreactuación que ha primado sobre el intercambio de propuestas para mejorar la calidad del sistema democrático. Las fuerzas políticas están obligadas a llegar hasta el fondo de escándalos que cuestionan el buen uso del dinero de todos, lo que implica una sincera colaboración con la justicia, y a adoptar medidas para que no se repitan. En cambio, se comportan como si los supuestas corruptelas ajenas les exoneraran de rendir cuentas por las propias. Esta espiral de tormentosa agitación, en la que se mezclan indicios aparentemente sólidos y sospechas poco fundadas, daña el prestigio de las instituciones y alimenta la desafección hacia la política, lo que genera un caldo de cultivo ideal para los populismos. El PSOE y el PP no pueden permanecer impasibles ante los riesgos que comporta tal escalada, que harían bien en frenar, aunque el apretado calendario electoral, con tres citas en tres meses, induzca a lo contrario.