¡Paz para los residuos!
"Bien está lo que bien acaba. Y creo que la cintura del presidente de la MCP y la templanza del alcalde de Noáin algo habrán jugado en este acuerdo"

Publicado el 16/03/2024 a las 05:00
Hemos conocido el reciente acuerdo alcanzado entre la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y el Ayuntamiento de Noain-Valle de Elorz para enterrar el hacha de guerra y dejar que la construcción de la nueva planta en Imárcoain para el tratamiento de los residuos urbanos generados en la Comarca de Pamplona se lleve a cabo en paz y sin dilaciones, sin más inútiles costes públicos y con el consenso necesario entre administraciones. Esto no tendría que ser una novedad, pero con la que está cayendo, es una noticia realmente extraordinaria: que dos organismos públicos gobernados por muy diferentes facciones políticas se pongan de acuerdo en algo. Es simplemente asombroso que la MCP, gobernada por Independientes y EH Bildu, se ponga de acuerdo con un ayuntamiento importante, el de Noáin, gobernado por UPN. Es un ejemplo que debería cundir y sus autores dignos de ser felicitados.
Aunque esta instalación sea poco sexy a los ojos de la ciudadanía, la planta de tratamiento de los residuos urbanos de Imárcoain es hoy en día la principal infraestructura pública que se está construyendo en Navarra. Por tanto, y como toda buena infraestructura que se precie en la Comunidad foral, a este centro de tratamiento también le nació su coordinadora anti. En este caso lo sorprendente fue que, dado que la planta la promovía EH Bildu y los Independientes de la MCP, la Coordinadora la formó UPN, basándose en algunas ideas trasnochadas. Así es la vida.
En mi modesta, aunque algo experta opinión, el que UPN, promotor de los más importantes proyectos públicos de Navarra en los últimos 30 años, se opusiese a este imprescindible centro de tratamiento de residuos tuvo su punto de incoherencia, más allá de los intereses políticos. Pero bien está lo que bien acaba. Y creo que la cintura del presidente de la MCP y la templanza del alcalde de Noáin algo habrán jugado en este acuerdo.
Despejado el camino de esta infraestructura, es necesario volver a reflexionar sobre el grave problema de los residuos que generamos todos y cada uno de nosotros en nuestras viviendas. Y que no acaba de solucionarse. Para empezar, hay que recordar que en nuestros hogares de la Comarca de Pamplona generamos ciento cincuenta millones de kilos de basura cada año. Ahí es nada. Es cierto que las cifras de reciclado de alguna de las fracciones de residuos (en particular papel, vidrio y envases) registran los mejores valores de recuperación de España, pero aun con todo, estamos lejos de conseguir las cifras globales de reciclado exigidas a nivel europeo.
A día de hoy, la situación de la gestión de los residuos en la Comarca de Pamplona es contradictoria. Por una parte, tenemos uno de los mejores sistemas de recogida de residuos en vía pública de todo el país (incluso con el engorro de las tarjetas), no hay más que ver que hay casi más contenedores que coches aparcados. Esto es lo que ve el ciudadano. Pero, por otra parte, más del 50% de todos los residuos generados en nuestras viviendas van directamente a enterrarse en un agujero en mitad del campo, es decir, en el vertedero de Aranguren. Y esto por varias razones. Una, muy simple, es que las fracciones que mejor se reciclan pesan poco (papel, envases o voluminosos) y por tanto cunden poco en el total. La segunda es que, precisamente, la Mancomunidad es de las últimas entidades en España en disponer de un Centro de Tratamiento de Residuos como el que se está construyendo en Imárcoain. Y la tercera, la más grave, es que todavía cerca de la mitad de la ciudadanía o no recicla o lo hace a medias.
Frente a esos ciudadanos que se toman el esfuerzo y la molestia de separar bien en sus casas, como es nuestra obligación legal, hay una corriente de opinión que piensa que por lo que se paga por los residuos tiene que ser la administración quien recicle. Y una segunda corriente de opinión piensa que esto de reciclar no sirve para nada e incluso están convencidos de que todo se vuelve a mezclar para tirarlo al vertedero. Insolidaridad la primera; un absurdo la segunda.
La nueva planta de Imárcoain, absolutamente imprescindible, solo va a resolver una parte del problema. Hay que saber que los europeos tenemos la obligación de eliminar los vertederos para el año 2035. Así pues, como miembros de esta sociedad nos toca esforzarnos todavía más en la separación en casa por muy engorroso que sea, fundamentalmente con los restos de comida, verdadero contaminante ambiental, ya que todavía más de la mitad va al contenedor de resto. Los residuos son nuestros, de cada uno, y no de la sociedad en su conjunto como a veces parece: no hay planta de tratamiento ni maquinaria que separe mejor los residuos que nosotros en casa.
En todo caso, vuelvo al inicio, bravo por el acuerdo entre diferentes. Bienvenida sea la vía libre a esta pieza fundamental para la gestión de los residuos en la Comarca de Pamplona. Y piénsese que todavía queda un largo trecho que recorrer tanto por la ciudadanía, es decir por todos y cada uno de nosotros, como por la MCP, para reciclar lo máximo y conseguir llegar a no verter nada dentro de tan solo 10 años.
Álvaro Miranda Simavilla. Ex director de Cambio Climático y Proyectos Estratégicos de la Mancomunidad de Pamplona