Tribuna

Ucrania, ante la encrucijada

Jairo Císcar Ruiz
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Jairo Císcar Ruiz 

Publicado el 07/03/2024 a las 13:33

Hace dos años ya que Ucrania es una nación mártir, luchando una guerra de supervivencia en su propio territorio. Una nación que es mártir porque su pueblo alzó la voz a finales de 2013 para confirmar sus aspiraciones a una Ucrania mejor, integrada en Europa, persiguiendo unos valores europeos, comunes, con el anhelo de un futuro en libertad, mientras Europa miraba.

Sin embargo, en 2014 y en respuesta a sus legítimas aspiraciones, Ucrania sufrió una invasión, confirmada en el ataque total de febrero de 2022 por parte de Rusia. Ucrania, que desde entonces vive en guerra, sigue aspirando a integrarse en la sociedad europea, pero para eso tiene que sobrevivir, y el camino será largo y duro. Es evidente que Ucrania sigue sufriendo gran parte de los problemas que arrastra a nivel político desde su independencia de la URSS, a pesar de los honestos intentos de Volodimir Zelensky para ajustarse a los estándares europeos: una corrupción rampante por parte de una oligarquía acostumbrada a enriquecerse a costa del pueblo, un sistema judicial débil, y la sombra de las elecciones presidenciales que se deberían celebrar en marzo de este año, aunque la situación de guerra, la ocupación y la ley marcial lo impiden.

No nos podemos engañar: Ucrania está sufriendo más que nunca en el campo de batalla, y en estos momentos se cierne una sombra en el horizonte. La sangría de población (más de 6 millones de ucranianos han abandonado el país desde el inicio de la guerra), la pérdida de la iniciativa en el frente, la destitución de Valerii Zaluzhny, el desequilibrio de fuerzas, la incapacidad de rotar tropas ante la falta de una movilización general, la agónica falta de material de guerra y municiones… los problemas se acumulan y llega un momento dónde la voluntad y la épica no pueden soportar todo el peso de las fuerzas rusas.

Y no nos podemos engañar, gran parte de la culpa de la situación actual la tiene Europa, y están saliendo a relucir los problemas y nuestros fantasmas. El apoyar a Ucrania hasta el final, hasta la victoria, debe ser acompañado con hechos, y no solo con palabras. El agotamiento ha llegado también a Bruselas y a las capitales europeas, y el frente común se rompe. Macron, antes adalid del diálogo con Putin hasta el final, ahora no descarta enviar tropas a Ucrania. La otra cara de la moneda es Olaf Scholz, canciller alemán, que mantiene un debate consigo mismo y con la Historia. Una Alemania que, especialmente atacada por los servicios secretos rusos, que ven en ella una ventana de oportunidad, sigue dudando con el envío de material, como pasó con los Leopard, y está pasando con los misiles Taurus (aunque hay que aclarar que Alemania ha enviado más material que Francia…) Por las filtraciones rusas conocemos que la cúpula militar está más que dispuesta a este envío, pero las fuerzas armadas se deben al control político, y es la decisión del canciller.

No todo son sombras ni dudas. El martes, la Comisión Europea presentó el plan para la reconstrucción de la industria de defensa europea. ¿Un paso más hacia la tan manida autonomía estratégica? Es pronto para saberlo, pero Europa está adoptando tímidos, pero bien dirigidos pasos, aunque sea porque vamos tarde.

Este junio, todos los europeos estamos llamados a votar en unas elecciones que serán decisivas para el futuro de la Unión. Estas elecciones mostrarán el sentir de los ciudadanos, y, esperamos, el impulso definitivo a la causa ucraniana. Pero igual junio es demasiado tarde. Si las declaraciones de que Ucrania pertenece a la Unión Europea o que su lugar dentro de la arquitectura de seguridad europea es en la OTAN son ciertas, se deben tomar las medidas para posibilitarlo. Si no, es mejor declarar las intenciones cuanto antes (como el Partido Republicano en EEUU) para no dar alas a una falsa esperanza. Porque tenemos la oportunidad de hacer frente a una amenaza que si permitimos que gane en Ucrania, solo es cuestión de tiempo que llame a nuestras puertas.

En Ucrania siguen muriendo hoy por su libertad y sus legítimas aspiraciones a elegir libremente su futuro. ¿Estamos dispuestos a escuchar su llamada?

Jairo Císcar Ruiz es socio de Equipo Europa

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