Jornada partida: mitos y realidad


Publicado el 06/02/2024 a las 05:00
Las dos visiones sobre la jornada escolar
En estos momentos, en Navarra hay tantos argumentos como familias con hijos en edad escolar a favor de una jornada escolar u otra. Tras la decisión de Educación de implantar a partir de septiembre la jornada partida (horario de mañana y tarde) en todos los centros públicos de Navarra, la mayoría de ellos ha optado por iniciar el proceso de cambio a jornada continua. En total, 159 colegios votarán el horario que desean a finales de mes. Suponen el 89% de la red pública.
En Navarra han surgido dos plataformas de familias: la Plataforma en favor de la jornada partida y la Plataforma a favor de la jornada continua. En ellas hay representadas cientos de familias de decenas de centros diferentes y en estas páginas ofrecen sus argumentos por los que consideran mejor la opción que defienden.
Se ha extendido en muchas de nuestras escuelas la opinión de que los defensores de la jornada partida son padres/madres egoístas, que priman su carrera profesional o su ocio, que usan la escuela como un “aparcaniños” y que coartan la libertad de quienes quieren pasar más tiempo en familia, con criaturas obligadas a mantener jornadas de siete horas, casi como si se encontrasen en una fábrica o en una oficina.
En nuestra plataforma creemos lo contrario: que la jornada partida es más solidaria, beneficiosa para la sociedad y que da más libertad. Pero ¿por qué afirmamos esto? Lo afirmamos porque, más allá de las preferencias y percepciones particulares, la mayoría de los estudios profesionales que se han realizado en estos años así lo apuntan. Y el primero que citaremos es la monografía publicada por el Consejo Escolar de Navarra, donde se recogen afirmaciones como:
“Existe evidencia abundante y robusta sobre cómo el tiempo (lectivo y no lectivo) en la escuela supone un impacto positivo en el alumnado en términos académicos y socioemocionales”.
“La jornada partida […] se adapta mejor a los biorritmos del alumnado, mejora su salud, los ciclos del sueño y su bienestar”.
“En una visión a corto plazo, la jornada escolar continua puede resultar atractiva para el profesorado, pero sus efectos secundarios indican que ni hace progresar su mejora docente, ni mejora los resultados del alumnado, agravando la desigualdad educativa aún a costa de perder lentamente alumnado o quedándose con el más vulnerable y, por ello, residualizando la escuela pública y perdiendo de esa forma, inclusividad y universalidad interclasista”.
Es decir, el Gobierno de Navarra es consciente de que la jornada continua es perjudicial para la sociedad, de ahí su tímido intento de vuelta a la jornada partida, que a nuestro entender debería haber sido mucho más valiente.
Hemos recogido en un decálogo (disponible en www.partida-zatitua.com), apoyado en estudios profesionales, 10 razones para defender la jornada partida. Imposible de resumir en este artículo, sí podemos decir que es más respetuosa con los biorritmos de la infancia (tanto de las comidas como de los picos de atención), favorece la socialización, reduce el uso de pantallas, reduce las tareas, favorece el uso del euskera, favorece la igualdad de género y la igualdad social en general.
Porque quien más sufre la jornada escolar continua es la población más débil. Se podría hacer una larga lista, pero entre ellos se encuentran las familias con menos nivel económico, las que tienen menor nivel cultural, migrantes con lenguas diferentes, criaturas con problemas de aprendizaje, familias monomarentales, familias con miembros con discapacidad o sin apoyo familiar cercano… Darles oportunidades sí es libertad, libertad profunda y de largo plazo, mucho más que la libertad de recoger del colegio a niños y niñas a las 14 horas, las 15 horas o las 16 horas.
Y la que también sufre con este tipo de jornada “comprimida” es la escuela pública. Mientras la concertada tiene su apuesta clara, la pública corre el riesgo de aumentar esta brecha de desigualdad que ya existe. Creemos que corre el riesgo de deteriorarse y, junto con la falta de financiación para asumir la diversidad, acabar siendo una escuela de segunda. Corremos, en definitiva, el riesgo de contribuir a cargarnos la escuela pública desde dentro de la propia comunidad educativa.
Porque pensamos que la escuela pública es un tesoro que hemos conseguido como sociedad, un lugar maravilloso donde por suerte están nuestros niños y niñas. En ella aprenden, socializan y se divierten, de la mano de grandes profesionales que han pasado unas duras oposiciones para llegar a donde están. Y porque no, no es lo mismo pasar ocho horas en una fábrica, que siete horas con amigos y amigas en un lugar como es una escuela pública.
Queremos aprovechar por último estas líneas para hacer un llamamiento a que los inminentes procesos de votación de este mes sean ejemplo de discrepancia respetuosa, ejemplo de debate de ideas en armonía y transparencia, facilitando desde las asociaciones de padres y madres de alumnos (APYMAS) que toda la información de ambas opciones llegue a las familias de todos los centros educativos. Evitando así las tensiones vividas en procesos anteriores. Creemos que es una responsabilidad de toda la comunidad educativa navarra. Se lo debemos a nuestros niños y niñas.
Israel González Mangado y Eneritz Esteban Cuevas en representación de la Plataforma en favor de la jornada partida en Navarra
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