Carta de los lectores
Un ‘¡Ay!’ por Víctor Eusa y los Maristas


Publicado el 04/02/2024 a las 05:00
La intervención super agresiva que se está llevando a cabo en el solar de los Maristas nos lleva a concluir que el patrimonio arquitectónico se valora con diversas varas de medir. Si no que se lo digan a los vecinos de las viviendas de la parte vieja o del Ensanche, que en estos momentos se ven obligados por la normativa europea a introducir la fibra en sus inmuebles. Del Ayuntamiento sólo llegan dificultades, prohibiciones, paralizaciones a los proyectos que se presentan. Las resoluciones del Ayuntamiento, lentas, complicadas y siempre más caras para los vecinos… y pocas facilidades.
Esta administración y las demás, teóricas protectoras de los posibles desmanes que el mal gusto, la ignorancia o la especulación económica pretenda llevar a cabo en los edificios más significativos de nuestro patrimonio, se han convertido en cómplices del ultraje que se está llevando a cabo en los Maristas, y la justificación se reduce a la especulación económica.
Señores, los Maristas, como todo el mundo conoce, es una obra de Víctor Eusa, quien colocó a la arquitectura de Pamplona dentro de las vanguardias de su época. Ya sólo por eso merece nuestra admiración y respeto. Pamplona siempre tan provinciana y Eusa la lanza al mapa de la modernidad constructiva. Señores, no me vale que el edificio no se tira, que se conserva íntegro. Por favor, da vergüenza recordar a las personas tan preparadas que nos rigen y aprueban proyectos, que la arquitectura no sólo son formas, que en este caso se mantienen; la arquitectura implica también espacio, panorámica, visión de conjunto, juego de formas, perspectiva, aire, claroscuro, enclave…. Y nada de esto se respeta. No nos dejemos engañar. Con esta agresiva intervención del colegio de Maristas de Eusa permanecerá la piel, la corteza, pero le roban el alma y su rica expresividad arquitectónica. Y todo esto es irrecuperable.
Y para terminar, parece que las viviendas de VPO, es decir las sociales, se reservan al colegio y que las libres, es decir las caras, se disponen en la torre que va delante. No deja de sorprendernos que, en una sociedad tan democrática e igualitaria, a los de menor poder adquisitivo se les relegue a la oscuridad, poca ventilación, a vivir sin vistas mientras que los más potentes van a disfrutar de buena ventilación y mucha luz. Toda seguirá igual y con muchas justificaciones, pues el rodillo de la administración y la política no se detiene, pero por favor que no nos engañen.