El Rincón
La encrucijada de UPN
La retirada de Javier Esparza abre la carrera por el liderazgo, hasta ahora soterrada, con el congreso de abril como telón de fondo


Actualizado el 28/01/2024 a las 11:37
Tras semanas en que el foco de la atención política ha estado colocado en un PSN que ha dado un volantazo hacia el abismo y en un Bildu que ha ganado en la prórroga el premio gordo del Ayuntamiento de Pamplona, de golpe, la mirada se traslada ahora hacia UPN. El primer partido de Navarra, tras ocho años en la oposición y con otros cuatro por delante, encara un proceso de renovación de liderazgo y de mensajes. El paso atrás de Javier Esparza al anunciar que no se presentará en abril a presidir UPN da el pistoletazo de salida.
Fuerte desgaste interno. Javier Esparza tenía la decisión tomada hace varias semanas. Pero, fiel a sí mismo, la ha mantenido en total reserva hasta el último minuto. Siempre le ha gustado manejar los tiempos. Y en el caso de su marcha, también. La suma del desgaste interno de su liderazgo y del cansancio personal y familiar están detrás de su decisión.
Esparza ha liderado el partido que venía de serlo todo en Navarra a quedar fuera del poder tres legislaturas seguidas, aunque haya seguido siendo el partido más votado en todos los comicios. Y aunque las dos últimas legislaturas se deban al cambio radical de estrategia del PSN de echarse en manos de Bildu, que ha dejado a UPN sin opciones. Y eso genera un tremendo desgaste.
No será por no intentar zafarse de esta realidad, inventando Navarra Suma primero y buscando luego un acercamiento con el PSOE nacional (con la reforma laboral), que se arruinó con la rebelión interna de dos diputados hoy en el PP. Esparza es un feroz defensor de la autonomía de UPN frente al PP, un hombre de palabra en política que toma las decisiones sólo con un estrecho círculo y al que sus críticos le reprochan que no ha sabido integrar más sensibilidades internas.
La carrera por el liderazgo. La realidad es que su decisión cambia el horizonte en el regionalismo y abre la carrera por el liderazgo que lleva meses larvándose a la sombra. UPN es un partido asambleario, ácrata casi, donde la tradición dice que todo es posible. Y con una amplia historia de descarnadas batallas internas, no por fracturas ideológicas, sino por puras luchas de poder. Así que el futuro es una gran incógnita.
Entre los posibles candidatos emergen dos nombres: Cristina Ibarrola, exalcaldesa de Pamplona, y Alejandro Toquero, alcalde de Tudela. Son las dos personas del partido con más visibilidad pública. Ibarrola todavía más tras su abrupta defenestración a manos de Bildu en Pamplona hace un mes. Y Toquero, que además exhibe mayoría absoluta en Tudela y que lidera el grupo crítico de la Ribera.
La pugna entre Pamplona y la Ribera, y sus sensibilidades, está muy presente hoy en el seno de UPN. Puede encauzarse o puede explotar. Veremos. La parlamentaria María Jesús Valdemoros suena también dentro del partido como una tercera opción.
Leer los nuevos tiempos. En estos tiempos tan difíciles, con un voto estancado, con problemas para conectar con los jóvenes, empujado al aislamiento por el PSN, es UPN quien vuelve a estar en una encrucijada. Puede enredarse en batallas internas o exhibir unidad y leer lo que necesita la sociedad.
Liderazgos integradores, de los que miran sobre todo al futuro aunque no olviden el pasado. Atrapar la ilusión de las nuevas generaciones que llegan con sus propios retos. Y saber transmitir el valor de que Navarra siga siendo una comunidad política con voz propia en España, que engarce con su historia milenaria, porque es la clave para asegurar el bienestar colectivo y futuro.