El centenario de la muerte de Lenin

Publicado el 23/01/2024 a las 05:00
El 21 de enero se cumplió el primer centenario de la muerte de Lenin. Lenin ha sido uno de los pensadores teóricos y actores políticos que más han influido en la historia de Europa oriental, y otros países comunistas hasta 1988, año en que Gorvachov, con la “perestroika” (reconstrucción) y el “glasnost” (apertura) cerraba la oscura etapa del leninismo y estalinismo.
Actualmente, solamente tres países (Laos, Cuba y Venezuela), todos ellos sumidos en la pobreza, siguen gobernándose de acuerdo con los principios comunistas. Ya conocemos la pobreza extrema de Cuba y el desastre económico y social de Venezuela. Laos, después de 43 años de régimen comunista, sigue siendo uno de los países más pobres de Asia.
El caso de China es especial. El comunismo chino nació con Mao. para quien el poder procedía “de la punta del fusil” y cuyo pequeño “libro rojo” levantaban en sus manos los jóvenes en las revueltas sociales de los años sesenta del siglo pasado. Pero ha ido evolucionando hacia un sistema propio herméticamente cerrado en la estructura política y socioliberal en lo económico.
Lenin fue un pensador teórico importante y un político revolucionario. En los 50 volúmenes que comprende su obra escrita, sus discursos y cartas, (sobre todo en El Estado de la Nación) reflexionó sobre el desarrollo del capitalismo, su evolución, sus contradicciones internas y su fracaso final hasta la implantación del estado socialista. Teóricamente, el proceso se produce de acuerdo con las leyes de la evolución del socialismo científico de Hegel: una fase de convulsiones sociales, incremento progresivo de las contradicciones internas y la revolución obrera que da a luz un nuevo orden social, el estado socialista.
En este proceso, el papel que debe jugar el partido comunista dirigido desde Moscou, es determinante. En marzo de 1919, Lenin creaba la III Internacional Comunista, conocida como Komintern. Iba a ser el órgano impulsor de la exportación del comunismo revolucionario a terceros países. También a España. El 14 de noviembre de 1921 nacía el Partido Comunista de España, fruto de la fusión del Partido Comunista Español y del Partido Comunista Obrero Español. Son conocidas las dificultades del PCE y la persecución de sus líderes durante el franquismo. Con la implantación de la democracia y la legalización del PCE su relevancia política ha sido baja. Los últimos movimientos de izquierdas, protagonizados por Podemos desde 2014 y ahora por la líder de Sumar, Yolanda Díaz, se mueven en la esfera ideológica de un comunismo tardío.
Un auténtico comunista, dice Lenin, es aquella persona que admite como verdadera la doctrina del comunismo, así como su organización y las directrices de los lideres. La doctrina la posee solamente el partido. En ella hay que creer sin desviaciones. Los disidentes y críticos son depurados en juicios sumarísimos. El comunismo se convierte en una forma de religión que nadie, al margen de sus líderes, puede interpretar.
El filósofo jesuita Weter, especialista en el estudio de la filosofía de Lenin, comparaba el comunismo con un nuevo mesianismo. “Los trabajadores tienen que asumir la lucha violenta de clases para llegar a un estado socialista de justicia y bienestar en la que ya no habrá explotadores”.
Los intentos que se darán, después de la muerte de Lenin, de separarse de estos principios se resolverán con la represión y las armas. El primero fue el levantamiento del pueblo húngaro en 1956, que quería recuperar la independencia y la identidad nacional, deshaciéndose de la dictadura de Moscou. Los tanques del Pacto de Varsovia irrumpieron en las calles de Budapest, recuperando el orden y encarcelando y desterrando Siberia a miles de húngaros.
El segundo fue la invasión de Checoslovaquia en la madrugada del 21 de agosto de 1968. El Presidente y secretario general del partido comunista, Alexander Dubcek propuso dar un mayor margen de participación a los ciudadanos y promover una economía productiva no centralizada, abriendo oportunidades a la iniciativa privada. El movimiento se conoció como Primavera de Praga, bruscamente congelada por los tanques que invadieron las calles de la ciudad.
Al margen de los intentos políticos de romper con la dictadura de Moscou, se produjeron los movimientos ideológicos de acabar con el dogmatismo del Komintern. El más importante el eurocomunismo que se oficializó en marzo de 1977, cuando los secretarios generales Enrico Berlinguer del PCI, Santiago Carrillo del PCE y Georges Marchais del PCF se reunieron en Madrid y presentaron las líneas fundamentales de la “nueva forma”. El partido comunista de cada país debía buscar su propia vía de implantación. Era tarde. Los ciudadanos ya no creían en el comunismo.
El último intento de recuperar el leninismo ha sido el movimiento de los indignados de 2015, encarnado en España en Podemos, partido fundado por Pablo Iglesias. Según la encuesta del CIS de enero de ese año, sobre la intención de voto, el 23,9% estaba orientado a Podemos. Hoy, según el último CIS, se queda en el 2,7%.
Cien años después de la muerte de Lenin, el balance no puede ser más negativo. Los partidos y movimientos políticos que se inspiran en la ideología marxista- leninista están condenados al fracaso.
Luis Sarriés Sanz. Catedrático de Sociología