Moción, clamor social y respeto
El llamamiento de UPN, PP o Bildu en busca este jueves del apoyo de sus simpatizantes ante el cambio en la alcaldía de Pamplona debe conjugarse con la debida responsabilidad de los congregados

Publicado el 28/12/2023 a las 05:00
Pamplona vive las últimas horas previas a la celebración de la primera moción de censura en la historia de su ayuntamiento. Salvo sorpresa mayúscula, la mayoría que presumiblemente sumarán los 8 concejales de Bildu, 5 del PSN, 2 de Geroa Bai y 1 de Contigo-Zurekin será suficiente para arrebatar este mediodía la vara de mando a la regionalista Cristina Ibarrola. Desde el punto de vista de las reglas democráticas, nada que objetar en una mañana incierta por el clamor social que ha despertado el viraje socialista y su apuesta por Bildu. Sin embargo, con los dos principales partidos implicados solicitando el arropo de sus simpatizantes bajo el consistorio, lo mínimo que debe exigirse es que los llamamientos de unos y otros al respeto y a no caer en las provocaciones del contrario calen entre los congregados.
Mientras, el último acto oficial de la alcaldesa saliente escenificó el miércoles la anormalidad que se vive en el consistorio de la capital navarra estos días. Cristina Ibarrola dice que se va “con la cabeza muy alta” y con la sensación de haber hecho mucho (al menos lo que ha podido ante una oposición cerrada a cal y canto desde el primer minuto) en sus seis meses al frente de Pamplona. También que se siente “políticamente más fuerte” que cuando tomó posesión el pasado 17 de junio y que no sería descabellado pensar en un trasvase de votos del PSN a UPN si hoy se repitiesen las elecciones municipales. Cábalas al margen, lo cierto es que este 28 de diciembre pasará a los anales de la ciudad como el día en el que el PSN entregó el ayuntamiento de la capital al mundo abertzale. Ha llegado la hora pues de que cada cual se retrate ante la historia con su voto, y que los socialistas, pieza clave en este vodevil político, digan a viva voz que harán alcalde a Joseba Asiron. Que no hayan sido capaces siquiera de completar el grupo municipal ante la renuncia de los dos siguientes en la lista dice mucho de la herida que este cambio de rumbo puede dejar en parte del socialismo navarro.