La infamia socialista

Publicado el 19/12/2023 a las 05:00
Corría el año 2015. Tras las elecciones municipales, la dirección del PSN enviaba comunicaciones a sus agrupaciones locales exponiendo que, ante la próxima constitución de los ayuntamientos y concejos, los concejales y grupos municipales socialistas no podían entrar a formar parte de los órganos municipales de gobierno donde el ayuntamiento fuera liderado por Bildu y tampoco se iban a propiciar alcaldías de esta formación.
Dos concejales del PSN en Tafalla se abstuvieron en el pleno en el que se eligió al alcalde de Tafalla, de Bildu, pero, además, uno de ellos aceptó el nombramiento como miembro de la Junta Local. La Ejecutiva del PSN acordó expulsar del partido a ese concejal y abrirle expediente disciplinario por un “acto de indisciplina”, pidiendo su dimisión y reclamándole su acta porque, decía el PSN, “los cargos electos adquieren un compromiso ético que trasciende de los principios políticos, y consideramos que esta persona no ha estado a la altura ni de ese compromiso ni del compromiso público con la ciudadanía, en el que se expresó claramente qué pactos o acuerdos con la formación abertzale no tenían cabida en la constitución de las corporaciones locales”.
Año 2016. Uxue Barkos presidía el Gobierno de Navarra con el apoyo de Bildu. El PSN estaba en la oposición. María Chivite calificaba de “muy grave” que el gobierno de Barkos tuviera entre sus socios a Bildu, “un partido cuyos estándares éticos están bajo cero, por no condenar la violencia y por no respetar la normal convivencia ni tampoco los instrumentos de una sociedad democrática, como son los Cuerpos de Seguridad del Estado”, haciendo extensible la crítica a determinados equipos de gobierno de ayuntamientos de la Comarca de Pamplona “que están consintiendo actuaciones que nos parece que no deben ser amparadas por las instituciones, y me refiero a hechos como la ocupación de espacios, homenajes a presos de la banda terrorista ETA en programas festivos, etc.”.
Año 2017. Con el PSN todavía en la oposición, los socialistas alertaban a Barkos de “la amenaza que supone Bildu para el desarrollo de Navarra”.
Y llegó mayo de 2019. Elecciones forales y municipales. Los resultados electorales le permitieron al PSN alcanzar un gobierno que les había sido vetado por la otrora corrupción de sus dirigentes. Pero para alcanzar ese gobierno necesitaron a Bildu, así que el PSN mandó al carajo sus compromisos éticos y los principios políticos de los que presumía hasta hacía nada. De la necesidad de tocar poder, virtud. En cuanto al Ayuntamiento de Pamplona, el PSN declaró: “no vamos a votar jamás a Joseba Asiron como alcalde”.
Y llegó mayo de 2023. Elecciones forales y municipales. El PSN, de nuevo, necesitaba de Bildu para seguir manteniéndose en el poder. Chivite volvía a ser presidenta del Gobierno de Navarra y aumentaba su red clientelar tirando de talonario público. Bildu reclamaba para sí la alcaldía del Ayuntamiento de Pamplona, pero unas elecciones generales convocadas por Pedro Sánchez hicieron que Chivite, para no perjudicar a su jefe, se pusiera digna diciendo que “el PSN no apoyará a Joseba Asiron como alcalde de Pamplona. No hemos presentado una candidatura para votar a otros”. Y Cristina Ibarrola, candidata de la lista más votada, fue elegida alcaldesa.
Noviembre de 2023. Pedro Sánchez es elegido presidente del gobierno de España. Convertido el PSOE en mecenas de delincuentes y exterroristas, y una vez presentada en el Congreso la Ley de Amnistía exigida por Puigdemont, Bildu, siguiendo la hoja de ruta ya pactada, también le exige al socialismo pasar por caja, así que el PSN de Chivite, cumpliendo órdenes de Ferraz, sienta al monaguillo Alzórriz con una condenada por delito de integración en banda terrorista (juicio pendiente de repetición), Miren Zabaleta, y negocian la moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona.
Y el día 28 de diciembre, como si de una inocentada se tratara, Asiron, que tuvo judicializada parte de su gestión cuando fue alcalde en la legislatura 2015-19; que amparó a okupas y radicales de extrema izquierda; que incluyó en su equipo a una abogada de etarras que tuvo que dimitir tras ser condenada por la Audiencia Nacional por actuar bajo las directrices de ETA, y que ha mantenido en su equipo a un concejal, Abaurrea, condenado por agredir a policías y a una concejala, volverá a coger la vara de mando con los votos socialistas. El argumento del PSN para justificar esa moción es “por la parálisis de la ciudad”, que debe ser más importante que la parálisis de una unidad de partos en el Hospital de Estella y la parálisis de la UCI en Tudela que no han provocado ni un reproche por parte del PSN y ni un cese por parte del Gobierno de Navarra que lidera Chivite.
Y la ministra Elma Saiz, preguntada en TVE sobre la moción de censura, se negaba a pronunciarse sobre lo que afecta a la que dijo es “la ciudad de mi vida”, y mimetizada con el discurso oficial del PSOE, respondía que “PP y Vox…, bla, bla”. ¿Dónde vas? Socialista soy. Y Chivite, como mujer empoderada que es, escondida tras un macarrilla con pulseras hasta los nudillos y tras un recadista de Milagro con residencia en Bruselas. No cabe mayor podredumbre.
Chon Latienda Urroz. Comentarista política