"Seguro que los sintecho que no hallan un mísero albergue verán la intemperie con otros ojos cuando sepan que tiritan en la ciudad de mayor calidad de vida"

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José María Romera

Actualizado el 10/12/2023 a las 10:33

Si Vigo ilumina más fuerte, en Pamplona se vive mejor. “Estás en la ciudad española de mayor calidad de vida”, anuncian los carteles que en paseos y avenidas penden de las farolas con la modestia característica de nuestra capital. Anda, Caballero, mejora eso. Ya nos venían advirtiendo que la rivalidad prenavideña entre ciudades se nos empezaba a ir de las manos. Al principio fue una inocente competencia de vatios y colores, luego pasó a la altura alcanzada por los árboles festivos de cada localidad, y ahora ha entrado en el feroz campo de batalla de la propaganda directa. Pero el aviso tampoco viene mal. Hay mucho pamplonés despistado que no es consciente de su afortunada condición. Y seguro que los jóvenes sintecho que no hallan un mísero albergue donde pasar la noche verán la intemperie con otros ojos cuando sepan que están tiritando en la ciudad española de mayor calidad de vida. El título le ha caído a Pamplona por un procedimiento objetivo, riguroso, irrecurrible. Se lo ha adjudicado una entidad llamada “Madrid, capital mundial” -otra que apunta alto- tras consultar una base de datos colaborativa con sede en Serbia. Si esas fuentes les inspiran dudas, piensen que peor habría sido encomendar el estudio correspondiente a una empresa de apuestas, a una peña excursionista o a un chat de Forocoches, aunque a primera vista no se aprecie bien la diferencia. Lo que importa en esta guerra sin cuartel es brillar, en definitiva. Y cada ciudad emplea sus armas. En otro tiempo la Navidad se celebraba hacia dentro y los mensajes apelaban a lo hogareño y entrañable de la celebración. Ahora todo se vuelca al exterior y es preciso armar barullo para animar al consumo y atraer turistas, bien sea echando a volar farolillos o colgando de las farolas eslóganes narcisistas. La campaña del ayuntamiento pamplonés añade al sonido de la tradicional zambomba el de un nuevo instrumento musical navideño, el autobombo. No ha tenido en cuenta el deber municipal de no colgarse más medallas de las necesarias. Seguramente la mayoría de los vecinos de Pamplona preferiría que el dinero invertido en la campaña se destinara a otros fines, digamos que a mejorar la calidad de vida de quienes no la tienen.

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