"La economía del hidrógeno"

thumb

JUAN CÓRDOBA

Publicado el 19/11/2023 a las 05:00

El hidrógeno es un elemento que puede desempeñar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. Por su naturaleza y propiedades, está llamado a jugar un papel primordial en la ´cdescarbonización de importantes sectores industriales como la industria pesada y la industria química, en los que la electrificación no es una opción. Aunque es el elemento más abundante en la naturaleza, en nuestro planeta se encuentra mayoritariamente combinado con otros elementos, resultando por el momento anecdóticos los yacimientos encontrados. Por otro lado, el proceso industrial de obtención de hidrógeno requiere ingentes cantidades de energía, y en la actualidad se lleva a cabo prácticamente en su totalidad a partir de recursos fósiles, en especial, gas natural.

Por tanto, para que la Economía del Hidrógeno sea una opción realista, se debe trabajar en una estrategia global que contemple tanto la oferta (producción, almacenaje y distribución), como le demanda (consumo), buscando un equilibrio entre ambas considerando criterios medioambientales y económicos. En este sentido, debe hacernos reflexionar el gran contraste entre las estrategias diseñadas por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos de América (EEUU)

Producción: en la UE solo se considera la opción “verde”, consistente en el empleo de energía renovable, mientras que los EE UU incluyen, además, la opción “limpia”, aprovechando fuentes de energía con baja huella de carbono. Esto implica que la UE prohíbe dos de las tres fuentes posibles de energía (gas natural con captura y uso de carbono y la energía nuclear). El resultado será que la producción en la UE esté afectada por la intermitencia en la disponibilidad de energía. En consecuencia, las inversiones requeridas para un volumen dado de producción, tendrán que sobredimensionarse. Con esta restricción, inversiones que pueden quedar ociosas como consecuencia de la transición energética no podrán reutilizarse.

Demanda: los objetivos de coste del hidrógeno en los EE UU se establecen en base a la expectativa de los diferentes sectores y, en función de ellos, se obtiene una demanda total agregada. El proceso es de “abajo arriba”,y se plasma en el objetivo de un dólar por kilogramo de hidrógeno en una década. En la UE, al contrario, se fijan los objetivos de producción sin analizar cuál debe ser el coste final que puede ser soportado por los consumidores y, por tanto, la demanda esperada; el proceso es de “arriba abajo”.

Si pensamos en los combustibles sintéticos, una de las mayores fuentes de demanda potencial de hidrógeno, la UE también prohíbe una opción con gran potencial, como es la biomasa, mientras que, en los EE UU, es precisamente ese recurso el que está recibiendo mayor apoyo.

Logística: la logística del hidrógeno no es en absoluto sencilla, sobre todo si se pretende una distribución capilar (hidrogeneras). También en este ámbito la UE prohibirá los vehículos de combustión interna, que podrían ser grandes consumidores de hidrógeno a través de los electrocombustibles (e-fuel) y los biocombustibles. Esta opción, una vez implementados los procesos agrícolas que produzcan la cantidad de biomasa requerida, evitando cualquier afectación a la cadena alimentaria y la disponibilidad de agua, permitiría simplificar la logística al poder seguir utilizando las instalaciones de refino, los sistemas de distribución y la flota de vehículos disponible, y sin impacto en la industria del automóvil

Como conclusión, en la UE se está diseñando una estrategia alejada de la neutralidad tecnológica, afectada por sesgos ideológicos y sin considerar la reutilización de activos hoy disponibles. Es una estrategia centrada en la prohibición y con objetivos impuestos desde la administración, alejados de la realidad del mercado. El escenario en los EE UU es muy diferente. Es una estrategia basada en la recomendación, centrada en la neutralidad tecnológica y que busca el uso de activos hoy operativos, lo que reducirá enormemente el esfuerzo inversor requerido.

Comparando ambos escenarios, la conclusión es muy clara: la UE no será competitiva en la nueva Economía del Hidrógeno. La pregunta que surge es, ¿está la UE a tiempo de rectificar? La respuesta es, sí, y ya se ven movimientos que implican cambios en esa dirección; pero, de momento, España y por tanto Navarra, no se sube al tren de los cambios y sigue anclada, solo, en lo “verde”. Creo que, para concluir, deberíamos reflexionar sobre las declaraciones de los expertos, en este caso de Josu Jon Imaz, CEO de Repsol: “Vamos a perder una carrera tecnológica por culpa de una cerrazón ideológica que está amenazando las tecnologías que nos van a ayudar a descarbonizar la economía. No hay transición energética sin estrategia tecnológica e industrial.” Aún estamos a tiempo, pero si no reaccionamos y seguimos constreñidos por sesgos ideológicos, podemos, perder el tren y será muy difícil que la Economía del Hidrógeno sea una realidad, no ya en la U.E., sino en España.

Juan Córdoba. Ingeniero Industrial y Director General de Isringhausen

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora