"El alquilar se va a acabar"

Publicado el 14/11/2023 a las 05:00
Hace unos días pude leer con interés el extra de Vivienda de Diario de Navarra, y me preocupó uno de los titulares finales que decía para Navarra “el registro de alquileres, primer paso para un control de precios de consecuencias inciertas”. Yo creo que no son tan inciertas. El alquiler se va a acabar con la nueva ley de vivienda. Alguno pensará que ya estamos los economistas jugando a adivinos. El futuro no existe, pero tenemos indicios de lo que puede pasar si vemos el pasado y analizamos qué ha sucedido en dos años de aplicación de la ley en otras comunidades (y en otros países ha sido prácticamente igual).
Un poco de historia; el primero que puso el control de precios de alquileres en España fue Franco en los años 60. La ley de renta antigua le pilló a mi tía Esther con un piso alquilado y no pudo recuperarlo en vida (se murió mi tía antes que los inquilinos). Y eso que me contaba (poco antes de morirse) que estaba mejor ahora, ya que de unos años a esta parte, le pagaban los gastos del piso, porque estuvieron años no pagándolos y claro, le salía más caro los gastos del piso que el alquiler que cobraba. En estas condiciones, ¿quién va a alquilar?
En España no se alquila casi nada comparado con el resto del mundo ¿por qué será? Pues mirad los datos porque antes de la ley franquista si que existía el alquiler. La excepción hispánica (Spain is different) se puede ver claramente en la respuesta a la ley franquista. Pues bien, la ley de vivienda tiene como punto estrella el control de precios de los alquileres. ¿Qué puede salir mal esta vez?
Veamos qué ha pasado donde se ha implantado la ley apasionadamente, como en la Barcelona de Ada Colau. ESADE ha realizado un informe (firmado por los catedráticos de economía José García Montalvo y Josep María Raya, y el asesor de la Reserva Federal del Banco de San Francisco Joan Mornas) en el que llegan a las siguientes conclusiones después de dos años de esta nefasta ley.
Lo que ha bajado de precio son las viviendas más caras, junto con un aumento significativo en las viviendas más baratas, que han subido hasta el techo marcado como índice de referencia. Es decir, las zonas tensionadas del centro se han abaratado para los “ricos” mientras los “pobres” se han ido a zonas alejadas del centro. Ese incremento de la demanda hacia el extrarradio ha provocado esas subidas de precios. Además, han detectado en el estudio un gran incumplimiento de la ley, es decir, que han subido los precios por encima de lo prohibido (más del 7% en plena prohibición). Y sorpresa, ha aparecido un mercado negro paralelo. ¡Vaya por Dios!
En abril de 2022, el Tribunal Constitucional anuló los controles de precios de los alquileres de la Generalitat. ¿Y qué ha pasado desde entonces? Pues que Barcelona es la ciudad más cara para alquilar de España, con una subida de precios del 17% en el último año (informe del portal inmobiliario Idealista). Así pues, se ha reducido la oferta de pisos en alquiler un 15%, ya hay 40 personas interesadas de promedio en alquilar cada piso que se anuncia en su portal. Ha habido efecto rebote, la bajada de precios a los ricos tampoco se ha mantenido después de la anulación de los controles de precios, y suben también en las zonas más caras. Y claro, con estos datos todos pensaremos que el nuevo alcalde Jaume Collboni va a terminar con los controles de alquileres, pues no. Ha declarado Barcelona como zona tensionada, lo que abre la puerta a un nuevo control de precios.
El populismo es dar todo lo necesario al pueblo para ganar las elecciones. Esto funciona así; dale lo que pide la mayoría aunque luego les perjudique porque si no te quedas en la oposición. Esto es un juego de suma cero, o ganas o mueres. Luego, cuando los problemas se agravan, buen marketing político para aplastar el dato con el relato. Pero claro, el marketing funciona un tiempo, después de echarle año tras año la culpa a los capitalistas salvajes, el pueblo se da cuenta de que les han timado. Lástima que para entonces es demasiado tarde. Aunque para entonces lo más probable es que los políticos que implantaron el desastre ya estarán jubilados en el Senado, tomando el almuerzo en algún restaurante de lujo diciendo a sus colegas que lo hicieron lo mejor que pudieron y tal… En Barcelona todavía no se han dado cuenta de la trilerismo político que les atenaza, pero ¿Caeremos en Navarra en la misma trampa? Me da en la nariz que sí, ojalá me equivoque.
Carlos Medrano Sola. Economista en www.eximiaconsultores.com