Amenazas para la economía mundial

El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo pone en peligro una recuperación que ya ofrecía señales de debilidad tras los mazazos de la pandemia y la invasión rusa de Ucrania

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Editorial DN

Publicado el 22/10/2023 a las 05:00

La guerra desatada por el salvaje ataque de Hamás a Israel ha hecho estallar de nuevo el polvorín en el que la sinrazón ha convertido desde hace décadas la zona, con el peligro añadido de que la crisis se extienda a otros países y adquiera una dimensión todavía más inquietante. El conflicto no sólo complica sobremanera un tablero geoestratégico sometido a agudas convulsiones, sino que planea como una seria amenaza para la estabilidad de la economía global. El precio del petróleo ha respondido hasta ahora con encarecimiento, pero no tanto como cabía temer. Mucho más intenso ha sido el del gas. Una prolongada guerra en la que puedan verse implicados algunos de los principales productores de crudo, como Arabia Saudí o Irán y afectar al suministro de materias primas estratégicas a través del Canal de Suez conlleva riesgos de gran alcance que añaden incertidumbre a un horizonte con nubarrones. La economía mundial ha exhibido una muy meritoria resistencia ante la mayor pandemia en un siglo, cuyas heridas aún no se han cerrado, y la invasión rusa de Ucrania, en la que sigue sin vislumbrarse salida. Sin embargo, la recuperación tras esos mazazos pierde brío por los efectos combinados de una inflación que cae con lentitud y unos elevados tipos de interés para combatirla. Así lo pone de manifiesto el escenario de modesto crecimiento global dibujado por el FMI. Un suave aterrizaje de la actividad que será inevitablemente más brusco si una eventual afección del conflicto israelí al mercado del petróleo y al transporte presiona al alza con fuerza los precios de la energía y otros bienes y servicios. Ello redundaría de forma muy negativa en comercio, consumo e inversión. Serviría de coartada, además, para mantener la dura política monetaria. Los expertos ven poco probable una crisis del crudo de tal magnitud que desate una aguda recesión. Pero, incluso en el escenario más optimista, la escalada bélica supone un lastre para resolver los problemas a los que se enfrenta la economía y condiciona su evolución a corto plazo, con el riesgo de dar pasos atrás en el camino laboriosamente andado.

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