"Es la muerte de los inocentes en ambos bandos, la más horrenda, la que estamos presenciando y no tiene visos de terminar"

Publicado el 16/10/2023 a las 05:00
La muerte de 40 bebés en un kibutz israelí a manos de Hamás, alguno de ellos decapitado en su cuna, es una imagen reveladora del extremo al que se ha llegado allí. Es posible que en un bombardeo israeli sobre Gaza mueran también muchos niños, víctimas de un castigo indiscriminado, pero esta muerte a distancia, apretando un botón, es distinta a entrar en la habitación donde están los niños e ir matándolos uno a uno con las manos, un acto horrendo, que niega la pura humanidad. Es, además, una provocación para desencadenar una venganza devastadora. El mundo convive con el conflicto y la violencia, busca formas de conducirla y reducir sus efectos, es posible que esté en nuestra condición y nunca desaparezca, pero un niño muerto en su cuna nos hace enmudecer. Recuerdo que el escritor israelí Amos Oz, que batalló siempre por la convivencia entre judios y palestinos, contaba cómo un taxista que le llevaba en Jerusalén no dejaba de decir que los palestinos había que matarlos a todos, hasta que Amos, harto, le dijo que parara el coche, subirera a una casa y estrangulara a un niño palestino en su cuna. ¿Sería usted capaz?, le dijo. El taxista se calló. Es imposible hacer algo así, traspasar ese límite. Solo el fanatismo, el hacer del enemigo algo subhumano, a quien no hay problema en eliminar lo permite. Al fanático no le tiembla la mano incluso ante un bebé. Es difícil pensar hoy que ambos pueblos, judios y palestinos, han de encontrar una fórmula para convivir. Aquí sí que se necesitaría una reconciliación profunda, una amnistía que borrara toda la culpa acumulada y permitiera empezar de cero, conjurarse para que nunca vuelva a ocurrir algo así, y no la maniobra ventajista que vemos por aquí. El escritor judio Bashevi Singer, que escapó del holocausto, evocó en su discurso de entrega del Nobel a todos aquello judíos de Europa, millones, que murieron por pecados que nunca habían cometido. Es la muerte de los inocentes en ambos bandos, la más horrenda, la que estamos presenciando y no tiene visos de terminar.