Israel entra en estado de guerra
El Estado hebreo y sus instituciones necesitarán mostrar cohesión interna para contenerse en la escalada que pretende Hamás tras su ataque masivo del sábado

Publicado el 08/10/2023 a las 05:00
El ataque lanzado por Hamás contra la integridad territorial de Israel y la vida y la seguridad de sus ciudadanos recibió la condena más rotunda por parte de los países democráticos y las instancias internacionales. Ningún palestino puede creerse beneficiado por una ofensiva terrorista a tal escala que devuelve el conflicto a los peores momentos de su pasado. A un estado de guerra total, que pone en primer plano la presunción de que se trata de un problema sin solución. La espiral desatada este sábado pudo colmar la sed de quienes buscaban una respuesta contundente por parte del gobierno de Netanyahu que justificase a posteriori la sinrazón larvada en Gaza. El extremismo palestino comparará las más de 200 personas que resultaron muertas en Israel con las más de 230 vidas segadas en la Franja, y concluirá que sería necesario acabar con más israelíes para hacer justicia respecto a “los crímenes de la ocupación”. La operación de Hamás fue la más deliberada de la historia reciente, dada su complejidad y la utilización de una ingente cantidad de medios humanos para actuar sobre suelo israelí, una prolija red de informadores y cientos de cohetes dirigidos a convertir el 'sabatt' en un auténtico seísmo. La probable existencia de numerosas personas secuestradas por grupos indeterminados añade un inusitado dramatismo a tan repentina crisis, que podría mantenerse en el tiempo a cuenta del ‘canje de prisioneros’ resultante. La confianza mostrada tanto por Netanhyaju como por su titular de Defensa en que “Israel ganará esta guerra” atiende a su abrumadora superioridad militar frente a esporádicas incursiones del extremismo palestino. Pero aunque las urgencias del momento obliguen a todos los israelíes a movilizarse para evitar algo aún peor, hay otro desafío más importante dentro de Israel que es el de la cohesión que todo país requiere para que sus ciudadanos puedan depositar en él su confianza. El conflicto afloró de nuevo cuando el reconocimiento del Estado de Israel se abría paso en los países árabes. Esa cohesión es imprescindible para contenerse en la escalada que pretende Hamás.