La alegría de una peregrina italiana en su Camino por Navarra
Una peregrina italiana de 30 años agradece a la Guardia Civil y al albergue de monjas de Zabaldika por su hospitalidad y eficiencia al devolverle su cartera y documentación, extraviados en Zubiri. Su historia en X supera las 11.000 visualizaciones


Actualizado el 09/05/2026 a las 08:32
Situaciones como la de esta peregrina italiana se dan prácticamente a diario en el Camino de Santiago, donde confluyen cientos de personas con su equipaje a cuestas, trabajadores, vecinos, voluntarios y agentes policiales que ayudan a los peregrinos. En este caso, la historia de Isotta, italiana de 30 años, que extravió su cartera y documentación a su paso por Zubiri, ha trascendido esa cotidianeidad tras haber protagonizado un vídeo que la Guardia Civil de Navarra compartió en su cuenta de X el pasado 30 de abril y que acumula 11.000 visualizaciones. Preguntada por lo ocurrido, esta mujer ha construido un relato en que agradece la intervención del cabo primero Manuel Gutiérrez Feliz y su compañero Jesús Ramírez Dorado, de la Oficina Móvil de Atención al Peregrino de la Guardia Civil de Navarra.
"Mi nombre es Isotta, pero me llaman Isy. Soy italiana y mi hogar es una furgoneta camper. Viajo sin un lugar fijo al que llamar casa. Recientemente cumplí 30 años y atravieso un periodo de profunda transformación personal. Nuevas necesidades de seguridad y estabilidad han surgido en mí. Es una etapa donde mi percepción de quién soy, de lo que deseo y de mi futuro ha cambiado por completo. Un momento en el que todas mis creencias sobre la identidad y el ego se han desmoronado.
Por este motivo emprendí el Camino de Santiago, para reencontrarme conmigo misma. Es mi primera experiencia de este tipo. Hoy tengo claro todo lo que ya no quiero en mi vida y camino para descubrir lo que sí quiero, sin saber aún qué forma tomará.
Padezco fibromialgia, una enfermedad autoinmune que intensifica el dolor muscular. Caminar con dolor, respetando mis propios tiempos, es también parte de mi desafío personal. Era mi tercer día de Camino, estaba muy cansada y llevaba dos días sin dormir bien. Salí del albergue municipal de Zubiri y, en lugar de llegar hasta Pamplona, decidí quedarme en el de Zabaldika, en el albergue parroquial de las Hermanas del Sagrado Corazón, para disfrutar de la naturaleza y no sufrir el choque de la ciudad después de dos días inmersa en los Pirineos.
Salí de Zubiri, donde no había descansado bien por el dolor, y al llegar a Zabaldika, una monja, con mucha amabilidad, me permitió entrar antes de la hora oficial para que pudiera dormir. Solo por la tarde, al hacer el chek-in, me di cuenta de que no tenía mi cartera. El voluntario de la parroquia llamó a la Guardia Civil y vinieron enseguida, con mucha amabilidad. Aunque yo no estaba segura de si mi cartera seguía en el albergue de Zubiri, fueron hasta allí a buscarla por mí. La encontraron, la trajeron y me pidieron el documento de identidad. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que también me faltaba el pasaporte.
Una parte de mí se sentía culpable y avergonzada, otra parte sabía que el olvido era por el cansancio, por el agotamiento. Volvieron otra vez a Zubiri y, cuando regresaron, el guardia entró en la cocina donde yo estaba, con cara triste: pensé que no lo habían encontrado. Entonces, lo sacó del bolsillo y ¡no pude contener la alegría en ese momento! ¡Salté a abrazar al agente que me había salvado el día! Se llama Manuel y quiero darle las gracias, especialmente a él. Por su paciencia, su amabilidad y por recordarme que en el Camino nunca estás sola. Me siento profundamente conmovida por la extraordinaria red de apoyo al peregrino que existe, y muy agradecida por todas las bellas personas que he conocido a lo largo del Camino, incluyendo a las fuerzas de seguridad. Salí buscando soledad pero estoy aprendiendo a compartir la compañía inesperada y a dejarme querer".