La Sanidad exige pasar ya a los hechos
Las líneas desgranadas por el consejero de Salud para la legislatura deberán concretarse en medidas realistas y robustas, y en una nueva ley de consenso que enmarque los retos sanitarios del futuro

Publicado el 21/09/2023 a las 05:00
El nuevo consejero de Salud, Fernando Domínguez, presentó en el Parlamento las líneas estratégicas que pretende desarrollar los próximos cuatro años. Domínguez vuelve al lugar que dejó en 2019, a un departamento que necesita darle la vuelta para recuperar al menos parte del prestigio que la sanidad navarra se había ganado en las últimas décadas. Y el primer problema que va a abordar, según sus propias palabras, es el de las listas de espera, que reconoce marcan datos “históricos” e “inadmisibles”. Para ello, entre otras medidas, Domínguez adelantó que Salud echará mano de horas extras del personal sanitario y derivaciones a la sanidad privada. Dos medidas que ahora se les antojan oportunas para resolver un problema acuciante para los ciudadanos, pero que las actuales siglas gobernantes y sus aliados criticaron sin ambages cuando la Sanidad foral estaba en manos de UPN. Se pone de manifiesto una vez más que las recetas mágicas que se adivinan desde la oposición terminan en muchas ocasiones chocando con la realidad que impone un problema estructural como el de las listas de espera al que no se termina de dar solución efectiva y que afecta a los ciudadanos. Dentro de las líneas que Domínguez desgranó para la legislatura, apostó por la Atención Primaria como “eje del sistema sanitario”. Un discurso que viene de lejos, pero que deberá concretarse con medidas realistas y robustas, y el apoyo a unos profesionales sanitarios sobrecargados tras cuatro años en los que la percepción y la confianza ciudadana respecto a la atención sanitaria ha bajado muchos enteros. Un elemento clave para ello debe ser la nueva Ley Foral de Salud, en la que Domínguez señaló que están trabajando. La sanidad necesita reformas de calado para seguir siendo uno de los pilares básicos del Estado del Bienestar y garantizar una atención de calidad. Un reto que exige un consenso entre los grandes partidos y la implicación de todos los que conforman el sistema sanitario para superar con garantías un modelo que muestra claros síntomas de agotamiento. Hay que pasar a los hechos ya.