Vivir al límite por la inflación

La disparidad entre ingresos y gastos lleva al consumidor a recurrir a ahorros o a endeudarse a largo plazo para pagar gastos a corto, escenario en el que los mayores vuelven a ser tabla de salvación

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Editorial DN

Publicado el 17/09/2023 a las 05:00

La economía española parece instalada en un ritmo de vida que no se corresponde con su nivel de ingresos, algo aplicable no sólo a los ciudadanos, sino también a las instituciones públicas. La economía de la zona euro azotada por la inflación, el freno del crecimiento y los altos precios de la energía no genera la suficiente riqueza para sufragar los gastos que se ejecutan y los estados se lanzan a un alto endeudamiento que va camino de convertirse en estructural. Las instituciones se han instalado en el gasto sistemático convirtiendo en derecho, y financiando, cualquier necesidad a favor de los intereses políticos del gobierno de turno. A nivel de los hogares, la inflación persistente y la pérdida de poder adquisitivo está llevando a muchas familias a vivir al límite de sus recursos o a gastar por encima de sus posibilidades. El precio del aceite es la metáfora de nuestro tiempo al convertirse en un artículo de lujo lo que formaba parte de la cesta de los productos de primera necesidad. Los alimentos, en general, se han disparado por encima del 10% afectando a productos básicos como huevos, leche, azúcar, patatas y arroz. La disparidad entre ingresos y gastos la está afrontando el consumidor recurriendo a los ahorros o a endeudarse. Y ese colchón se desinfla. Así se desprende del reportaje que hoy publica 'Diario de Navarra' en el que una decena de jubilados reconocen que se están quedando sin remanente. Al igual que en la crisis de 2008, les está tocando cargar con gastos extras e hipotecas de sus hijos y nietos pero en un entorno de vida mucho más caro. Es en esta coyuntura de riqueza ficticia donde se acumulan los síntomas del desequilibrio en las economías familiares que no pueden afrontar gastos imprevistos o que dejan cuentas al descubierto. El ajuste podría llegar a través de dos vías: el incremento de los salarios por parte de las empresas y la rebaja y eliminación de impuestos por parte de administraciones. Ambas actuaciones, junto a una concienciación individual, podrían ayudar a digerir la bola de la inflación y el decrecimiento que aprieta a las economías domésticas y públicas.

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