Pulso al Estado en Ecuador

Publicado el 11/08/2023 a las 06:00
El asesinato a tiros del candidato a la Presidencia de Ecuador Fernando Villavicencio a solo once días de las elecciones ha conmocionado a un país que se desangra desde hace más de dos años en una ola de violencia sin precedentes por la acción de bandas vinculadas al narcotráfico que libran un pulso entre sí y contra un Estado desbordado. El atentado supone un salto cualitativo en el desafío a las instituciones que mantiene el crimen organizado. La lucha sin cuartel contra él y contra la corrupción, en la que han fracasado estrepitosamente hasta ahora los poderes públicos, constituía el eje del discurso de Villavicencio en una campaña en la que desde su inicio el terror cobró un inusitado protagonismo. El presidente saliente, el liberal Guillermo Lasso, decretó ayer el estado de excepción durante 60 días, lo que implicará la movilización de las Fuerzas Armadas por todo el territorio nacional “para garantizar la tranquilidad de los ciudadanos” y unos comicios “libres y democráticos” en la fecha prevista. La última víctima de un clima de inseguridad que ha extendido la zozobra por todo el país acababa de denunciar amenazas de un grupo vinculado al Cártel de Sinaloa, que se disputa con otros competidores mexicanos las redes de narcotráfico. Sin embargo fue una banda rival, Los Lobos, la que reivindicó el asesinato en un vídeo cuya autenticidad está pendiente de confirmación. Esa pugna provocó 4.603 muertas violentas el pasado año, una cifra pulverizada en la primera mitad del actual con un aumento del 73% en medio de la manifiesta impotencia del Gobierno para resolver un problema convertido en emergencia nacional y en principal inquietud de la población. Ecuador atraviesa una situación tan insostenible como fuera de control que exige una contundente respuesta al crimen organizado y a una enquistada corrupción que favorece una disparada delincuencia. El monumental reto de pacificar el país precisa un Gobierno sólido capaz de blindar los derechos y libertades, sin caer en la tentación de aplicar soluciones autoritarias de escaso recorrido.