"La amenaza populista"
"La imputación de Donald Trump por su intento de revertir el resultado electoral de las presidenciales de 2020 pone a prueba a Estados Unidos"

Publicado el 03/08/2023 a las 06:00
La imputación de Trump por haber tratado de revertir el escrutinio de las presidenciales de 2020 mientras aún ocupaba la Casa Blanca, negando los resultados con falsedades, promoviendo el fraude electoral y alentando una contestación extremista que acabó con el asalto al Capitolio, sitúa al ex mandatario y aspirante republicano para 2024 al límite de sus posibilidades para continuar en política. Una vez que hoy una jueza federal le comunique los cargos que pesan sobre él en este caso, es probable que Trump continúe recurriendo al victimismo para seguir atenazando al Partido Republicano y a sus otros precandidatos. Puesto que no parece factible que la defensa del expresidente pueda servirse de argumentos suficientes como para impedir que Trump se enfrente a un juicio con jurado antes de que la carrera por el Despacho Oval se encamine hacia su recta final. A pesar de las evidencias que van acumulando contra el empresario, resulta difícil imaginar que los republicanos sean capaces de prescindir de él sin contar con una sentencia en firme que le inhabilite definitivamente, condenado por incitar a la insurrección. Acusación que no consta entre los cargos que pesan sobre él. Legalmente, podría continuar aspirando a la presidencia e incluso recuperarla, aunque se vea procesado y condenado tras agotar todos los recursos posibles e ingresar en prisión. Si nos atenemos a su trayectoria de desafíos constantes a las instituciones que le contradijeran o pudieran hacerlo, es lógico pensar que el magnate no piensa retirarse de escena. Todo lo contrario, lo consecuente en él es que acabe desafiando al país entero y emplazando a sus seguidores no a que lo apoyen a pesar de todo, sino a que lo hagan precisamente porque será juzgado. Más allá de la legalidad estadounidense, la sucesión de procesamientos y juicios que deberá afrontar Trump no pondrá a prueba solo su integridad moral, ni la entereza liberal del Partido Republicano. Pondrá a prueba a EE UU solo con que sus ciudadanos imaginen la eventualidad de que su próximo presidente pudiera llegar a ser una persona convicta por ir contra la democracia.