Un gobierno ante el abismo

Publicado el 24/07/2023 a las 06:00
Las votaciones del 23-J han dejado un panorama para la elección del próximo Gobierno de España de difícil configuración y peor estabilidad, si los dos grandes partidos, PP y PSOE, no abandonan sus posiciones maximalistas. El partido de Alberto Núñez Feijóo ha ganado las elecciones con 136 escaños (47 más que en 2019), pero no deja de ser una victoria amarga, porque queda muy lejos de las previsiones que le acercaban a La Moncloa, ni siquiera con el apoyo de Vox (33); y el PSOE de Pedro Sánchez, aunque las ha perdido, resiste, y ha mantenido e incluso mejorado su representación con 122 diputados y podría buscar de nuevo un gobierno frankenstein con Sumar (31) y todos los partidos soberanistas vascos y catalanes. Ni la ultra derecha de Vox, ni el populismo de Sumar han conseguido superar sus expectativas y sería preocupante que de nuevo fueran las formaciones separatistas -Bildu, ERC y Puigdemont- quienes marcaran el rumbo del país, sabiendo, además, que el precio puede ser muy alto, tal y como lo han anunciado. El líder popular está en su derecho de reivindicar su victoria, a pesar de no alcanzar la mayoría necesaria, y el candidato socialista puede albergar el deseo de repetir la actual fórmula de gobierno. Pero en estos momentos se necesita más que nunca altura de miras por parte de los dos grandes partidos nacionales y de sus líderes. Cabría esperar un ejercicio de responsabilidad por parte del PP y PSOE, ceder lo que fuera necesario para afrontar un futuro lleno de incertidumbres y retos para la sociedad española. Y en este viaje, sería deseable que el futuro del Gobierno no quedase en manos de los extremos y de quienes su objetivo es debilitar a España. Sin mayorías absolutas, Núñez Feijóo y Sánchez tienen ante sí la oportunidad de mostrar a los españoles una cara distinta a la que han ofrecido a lo largo de la campaña electoral, de mostrarse como políticos con sentido de Estado y pensar en lo mejor para su país.