"Balance de un año de desencuentro"

"Para encontrar vías de solución es necesario cambiar el clima de encuentro entre los partidos y buscar un programa de regeneración nacional"

thumb

Manuel Pulido

Publicado el 29/04/2023 a las 06:05

Hace un año se produjo el esperado encuentro del nuevo líder del PP Alberto Núñez Feijóo y el presidente del Gobierno Pedro Sánchez en la Moncloa. Escribí entonces que mucha gente de bien deseaban un acuerdo en momentos de crisis entre los dos partidos de gobierno de la democracia española, en cuestiones que tenían que ver con las políticas de Estado y también con las cosas de comer.

El contexto en abril del año pasado no era muy favorable al Gobierno, pues tras haber improvisado la nueva relación con Marruecos sin medir las consecuencias con Argelia, se encontraba encima de un polvorín interno por las huelgas de transportistas, la inflación, el precio de la electricidad y la gasolina; en suma, por las perspectivas sombrías de la economía española, tras la visión esperanzada de los Fondos Next Generation, nublada por la imprevisibilidad de la invasión de Ucrania.

Ha transcurrido un año y como suele ocurrir últimamente en la política nacional, las cosas no solo no han mejorado, sino que en algún caso, han empeorado. Las relaciones con el principal partido de la oposición son casi inexistentes, salvo el apoyo de este último por razones de interés público a la reforma de la ley del “solo sí es sí” tras haberse reducido la condena o producido excarcelaciones de violadores y abusadores sexuales de mujeres y niños en cerca de mil casos, según datos el CGPJ. Aquí pedir perdón no es suficiente. El daño causado exige reparación.

Las relaciones institucionales, tras los indultos y las reformas de autor del Código Penal, han debilitado al Estado y no han resuelto la llamada cuestión catalana. La justicia, uno de lo temas de estado, está peor que nunca. Huelgas de funcionarios públicos durante dos meses, resuelta mal y con vocación de perpetuar el malestar, extendido ahora a otros cuerpos de funcionarios, con una ministra de Justicia que ni está ni se le espera.

Sigue la crispación y falta de entendimiento para renovar el CGPJ, del que ya nadie confía en un arreglo ni para salvar la imagen antes de la presidencia española de la UE, donde, por cierto, una ley mordaza -la ley orgánica 4/2021, de articulo único-, que impide hacer nombramientos de altos cargos judiciales, sigue invariable pese al recurso de inconstitucional pendiente. Solo cabe recordar que la Sala del Tribunal Supremo más afectada es la que controla los acuerdos del Gobierno.

El ambiente social, sin embargo, parece haber mejorado. Las vacaciones de Semana Santa han sido un éxito para el sector de la hostelería, y de seguir la opinión de los medios de comunicación medio país está disfrutando de la Feria de abril en Sevilla. Aquí podría decirse que medio país trabaja y otro medio sestea.

Los datos macroecómicos, a corto plazo, son optimistas y las previsiones de crecimiento solo se ven ensombrecidas por una sequía sobre la que no se toman medidas logísticas para atenuarla, salvo para azuzar unos contra otros, como ocurre con el problema de Doñana, que le ha venido bien a Sánchez para la campaña electoral de mayo.

Se vuelve a hablar de la necesidad de Plan Hidrológico Nacional, cuando cabe recordar que el ex presidente Zapatero derogó la ley del Plan Hidrológico Nacional aprobada en tiempos de Aznar y con financiación comunitaria para los trasvases necesarios, sustituida por la ministra de entonces, Cristina Narbona, por la política de las desaladoras, que no ha resuelto casi ninguno de los problemas que venían a resolver.

Sin embargo, las grandes y pequeñas cuestiones del país siguen en el limbo. Hacia dónde vamos y hacia dónde nos quieren llevar parece que se resolverá en las elecciones próximas, con el primer tour de mayo y la segunda vuelta en diciembre. Pero no nos equivoquemos. Las elecciones pueden hacer cambiar las políticas, pero los problemas persistirán. Y para encontrar vías de solución es necesario cambiar el clima de encuentro entre los partidos y buscar un programa de regeneración nacional. Necesitamos un hombre de Estado que sepa liderar y encarar los problemas de España en este inquietante siglo XXI. Y que ofrezca soluciones de encuentro bien diferentes a las que ha ofrecido el presidente Sánchez al líder de la oposición en este ultimo año.

Manuel Pulido Quecedo Abogado. Doctor en Derecho

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora