Cartas de los lectores
Contra el ruido: el caso de la Plaza de Santa Ana


Publicado el 27/04/2023 a las 06:00
Con motivo del Día Mundial de Concienciación contra el Ruido y la carta escrita por un vecino de la Milagrosa, que tiene los mismos problemas de salud que muchos de los que vivimos en el Casco Antiguo, me gustaría puntualizar el “denominado” ocio nocturno utilizado por las autoridades y que maquilla lo que en realidad es un botellón con posteriores actos vandálicos, en muchísimos casos.
Cito el caso de la Plaza de Santa Ana, que en una de sus puertas tiene escrito: “Abertura de 8 a 22h”. Llamamos todos los fines de semana para que la vengan a cerrar. Muchas veces no vienen y no podemos dormir.
No son pocos los vecinos que, ante el cansancio y el desgaste de tener que actuar como policía de sus vecinos y de las entidades responsables - el ayuntamiento- con su correspondiente pasividad y descumpliendo las normas ya establecidas, y de su omisión en la función de mediadores de la comunidad, han dejado el tema. En el mes de mayo, y después de muchísima insistencia, más de 15 mails, reclamaciones que nunca tuvieron respuesta, me dediqué a correr detrás del concejal responsable del Casco Antiguo de Pamplona y del responsable de Seguridad Ciudadana para que no se hicieran eventos. Su argumento era que la plaza era pública. Después de mucho, conseguí que sí realizara una medición de ruido, cuyos resultados fueron tan asustadores que Seguridad Ciudadana estaba muy reticente a dármelos. Obran en mis manos.
Los equipamientos de dicha plaza se han puesto sin ningún criterio, los juegos de los niños están enfilados, lo que hace imposible tener las ventanas abiertas. ¿Qué nos esperará en verano? Desde San Fermín pasado, una valla de obra se ha quedado en la plaza, una basura a la que se ha sumado otra valla y ahora son la portería para los juegos de fútbol. Cada impacto en ellas provoca un ruido de estruendo, imagínense de madrugada. Recuerdo que la plaza no se cierra. He pedido más de una vez que la retiren, ahí siguen. La plaza de Santa Ana tiene solamente dos entradas, acústicamente el ruido se queda encajonado en ella y si se abren las ventanas de mi casa, se escucha más alto dentro que fuera. En mis infructuosas discusiones con el ayuntamiento, repito que, por la omisión y la repetición, la plaza se está transformando en un botellón, con su consecuente acción vandálica.
Pero la plaza es pública y todos tenemos derecho a usarla... Es así como las autoridades distorsionan y modifican el discurso, la narrativa y quién sabe, las normas.
Sandra Beltrán