Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Cartas de los lectores

Experiencia de acogida y solidaridad

Ampliar Niños en la ciudad ucraniana de Jerson
Niños en la ciudad ucraniana de JersonEFE
  • Tracy López Aristizabal
Actualizado el 25/11/2022 a las 08:02
El objetivo de esta carta es seguir inspirando y apelando a la generosidad de la gente, porque esta guerra no ha acabado. Y solicitar a nuestros dirigentes que nos ayuden para que podamos seguir ayudando.
Esta es la historia de mis padres, un matrimonio de 63 años, con dos hijas biológicas, una adoptada y ahora dos niñas en acogida. Hace dos años, mis padres acogieron a Elvira durante un verano para que saliera de su país, su miseria y pudiera disfrutar del sol y de la comida de nuestra tierra. En abril de este año cuando estalló la guerra, recibimos una llamada de esta asociación llena de gente valiente, que estaba arriesgando sus vidas en viajes larguísimos hasta la frontera de Polonia para intentar evacuar al máximo de niños posibles. En la llamada nos preguntaban si podríamos acoger no sólo a Elvira (12 años), si no a su hermana pequeña también, Barbara (6 años). Estaban huyendo de la guerra hacia la frontera y no tenían a dónde ir. Recuerdo que fueron días de muchas conversaciones familiares, con mis hermanas, con mis padres..., conversaciones muy humanas, sobre las niñas, su futuro, sobre nuestras posibilidades, preocupaciones, miedos, generosidades y egoísmos. En concreto recuerdo algo que me dijo mi madre que me impactó y se quedó conmigo, les comparto un pedacito de esa conversación por si a alguien le sirve, le inspira o le conecta con nuestra humanidad.
Mi madre me dijo “Quizás esto no lo puedas entender ahora, pero si algún día tienes hijos, y por cualquier desgracia te toca vivir una situación así, donde sus vidas corren peligro y tú no puedes protegerlos, vas a desear que por favor alguien, otra persona, otra familia en el mundo haga lo que vamos a hacer nosotros, les abra la puerta de su casa y les cuide como si fuesen suyos. Los proteja y los guarde cuando tú no puedas”. Y así ha sido desde abril de 2022, mis padres han cuidado de las niñas como si fueran suyas desde que llegaron. Asumiendo los costes de su manutención, educación, comedor y no sólo eso sino que les han ayudado a integrarse en la sociedad apuntándoles a clases extraescolares, deportes, sacándoles el abono de la piscina en verano, etc.
Toda esta generosidad, sustento, y “normalidad” que las niñas tanto necesitan ha salido y continúa saliendo de nuestro bolsillo y del de familiares y amigos que han querido estar y ayudar. Pero es una carga grande. Por eso comparto la historia de mis padres, las personas más generosas que conozco, porque el mundo necesita más gente como ellos y porque todos podemos aprender y contribuir en la medida que podamos. Porque todos somos madres, padres, hermanos, hijos, amigos y todos nos podemos ver en una situación tan dura como la que está viviendo la gente en Ucrania. Porque como dice mi madre, el futuro no está escrito, nunca se sabe en qué lado de la moneda vamos a estar mañana, ni cuándo podemos ser nosotros quienes necesitemos la ayuda.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora