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"Huarte, modernizador de Navarra y España"

Avatar del undefined Francisco Javier Zubiaur 20/11/2022
La reciente intención del Gobierno central de desposeer a Félix Huarte Goñi de la Medalla al Mérito en el Trabajo por su “hipotético” pasado franquista, dando a entender que la obtuvo graciosamente de Francisco Franco por su adhesión al régimen político por él instaurado, nos da pie a recordar su pasado, en que, pese a algunos, se distinguió como modernizador de amplia visión progresista, no sólo en el ámbito estatal sino en Navarra.
Nacido en Pamplona en 1896, en el seno de una familia humilde, fue el prototipo de hombre hecho a sí mismo. Su extracción sencilla y los trabajos que realizó desde temprana edad para colaborar al sostenimiento familiar le impidieron alcanzar estudios universitarios, pero no así desarrollar su ideal con un sentido social profundo amalgamado por un acusado espíritu emprendedor e impulsado por una inteligencia natural. Según su hijo Juan, principal continuador de sus afanes, era “un idealista romántico, todo corazón, hervidero de sentimientos religiosos, de pasión por llegar a ser, de querer realizar cosas hermosas” (citado por su biógrafo Javier Paredes).
Su interés por la construcción se incubó durante su aprendizaje de delineación en la Oficina de Proyectos de Ángel Galé para el futuro Ensanche de Pamplona. En 1927 y durante cuatro años, en los albores de la Segunda República, formó una empresa de construcción con su socio Emilio Malumbres, empresa que consolidó en 1931 bajo la denominación de Huarte y Cía S.A., que derivaría en el posteriormente llamado Grupo Huarte de empresas diversas, que emplearán en 1971 -año del fallecimiento de nuestro personaje- a casi 18.000 trabajadores en los ámbitos de las transformaciones metálicas, la construcción, la industria papelera, el comercio exterior, la alimentación y otros servicios.
Las obras en que participó Huarte serán de la mayor trascendencia para la consolidación de España como país moderno. La Ciudad Universitaria de Madrid, los Nuevos Ministerios, obras donde colaboró con el arquitecto Secundino Zuazo; la Cruz del Valle de los Caídos en Cuelgamuros, verdadero desafío constructivo por sus dimensiones extraordinarias; el Frontón de Recoletos en Madrid; las Torres de Colón y las Torres Blancas, en las que recibió la colaboración de su amigo arquitecto, el casedano Javier Sáenz de Oiza; la Base Militar de Rota; los principales campos de fútbol y residencias sanitarias españoles, junto a la construcción de obras de ingeniería, fábricas y complejos productivos en su tierra, apenas son unos botones de muestra de su iniciativa empresarial. Se guiaba por una intención humanitaria siempre proyectada con ánimo social. Lo demostró al crear, y construir, en Pamplona, la fábrica IMENASA, dotando al complejo fabril de una escuela de formación profesional, un bar y un frontón, servicios entonces nada frecuentes que tenían por finalidad la capacitación del trabajador y el que éste trabajara a gusto. Instituyó en sus empresas la fiesta de los Reyes Magos para los hijos de los obreros. Esta labor sería impulsada por su esposa doña Adriana Beaumont Galdúroz, que dirigirá su atención hacia colectivos desfavorecidos como ancianos y niños desatendidos, fundando la asociación navarra Nuevo Futuro.
Félix Huarte también desempeñó un importante papel en la modernización de Navarra, como Vicepresidente de la Diputación Foral, entre 1963 y 1971. Su principal logro fue la puesta en marcha del Programa de Promoción Industrial para frenar el despoblamiento de Navarra, que equivalía a los conocidos “planes de desarrollo” estatales -el primero de 1963 y el segundo de 1969-. Con su ejecución, y en palabras de su hijo Juan, “Navarra pasó de ser una provincia con emigración neta a ser una provincia con inmigración neta”, pero no sin vencer antes oposiciones internas como la de su compañero de corporación foral Amadeo Marco, que encarnaba, frente al ideal de la Navarra industrializada defendido por Huarte, el de una región agrícola. La preocupación de Félix Huarte durante su mandato se dirigió a la mejora de las comunicaciones por vía aérea, férrea, carretera y ondas. El primer tramo de la Autopista Pamplona-Tudela, el Aeropuerto de Noain y el enlace de Pamplona con Francia por Alduides son consecuencia de su mandato. Junto al reforzamiento de la política hidráulica y la industrialización, Huarte impulsó las concentraciones escolares, la Formación Profesional y apoyó a la Universidad de Navarra para mejorar la educación de las futuras generaciones. En 1969, Navarra pactó con el Estado un nuevo Convenio Económico.
Félix Huarte manifestó desde niño inquietudes artísticas que las circunstancias no le permitieron desarrollar. Acudió a clases de solfeo y violín en la Academia Municipal de Artes y Oficios, hasta cumplir los dieciséis años. Ya consolidada una posición, por iniciativa privada o desde la Diputación Foral, tratará de aportar a jóvenes promesas los medios para garantizar su formación artística. Su apoyo se dirigirá a los campos de las Ciencias, la Medicina, la Cultura y el Arte. Entre los beneficiarios de su apoyo se cuentan el pianista Antonio Baciero, los compositores Luis de Pablo y Cristóbal Halfter, y el Orfeón Pamplonés, del que fue presidente; entre los artistas plásticos Gaspar Montes Iturrioz y Jorge Oteiza, así como otros muchos cuya obra fue comprada para su colección privada. Del mecenazgo de su familia, especialmente con el apoyo de su hijo Juan Huarte Beaumont, destacaré tres iniciativas: el respaldo a la labor escultórica de Oteiza y al laboratorio de música experimental Alea, en Madrid, y el sostenimiento de la revista Nueva Forma.
Su disposición al desarrollo socio-cultural no terminó ahí, sino que en su testamento quiso legar una cantidad para que sus hijos prolongaran su mecenazgo hacia un evento de nuevas proporciones que él no llegaría a conocer, pero que se sustanció en los Encuentros de Arte 1972, de Pamplona, que puso a Navarra en la órbita cultural internacional.
Obviar este legado suyo indica absoluta desinformación o mala fe. Aspectos que no debe permitirse ningún político responsable.
Francisco Javier Zubiaur Carreño Doctor en Historia y licenciado en Filosofía y Letras
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