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Jesús Ascunce, referente del bien común

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Jesús Ascunce, referente del bien comúnDN
  • José Andrés Burguete Torres
Publicado el 13/10/2022 a las 06:00
Hace ya unos días que, inesperadamente, nos dejó Jesús Ascunce. Su ausencia está siendo muy dura y difícil porque Jesús, además de otras virtudes que tenía, era un buen hombre. Por circunstancias profesionales, trabajé varios años con él, codo con codo y siempre me llamó la atención su disposición para resolver problemas, para aportar soluciones, su talante y también, su talento. Era un hombre talentoso, con grandes ideas en su cabeza y que, además, las quería hacer posibles. Era un servidor y quiso servir y no servirse. Llevaba muchos años en la función pública y, en todos los ámbitos en los que ha trabajado, ha sido referente del bien común, de mejorar, con su trabajo, la vida de los demás. Buen conversador, inteligente y conocedor de temas muy variopintos. Su formación académica le llevaba a decirnos, en aquellas comidas y cenas que hemos tenido durante mucho tiempo, que se había leído, por ejemplo, la sentencia de la manada, o que se había leído la última encíclica del Papa y, nosotros, asombrados de que fuese capaz de hablar con conocimiento de causa que muchos no teníamos ni por asomo. Se revolvía contra las injusticias sociales, quería, queríamos, ofrecer vivienda protegida para toda la demanda existente, creyendo, ambos, que querer es poder. La realidad, desgraciadamente, nos ofrecía una situación diferente pero aportó ideas avanzadas que, hoy, aún no se comparten ni entienden pero que el tiempo, lo veremos, harán que sean una realidad. Cuando me tocó trabajar con él no había ni horas ni días. Era responder a las necesidades que había como un gran servidor público. En el ámbito privado, hemos compartido muchas veces mesa y mantel, en nuestros encuentros en Lumbier, hablando de lo divino y de lo humano, de lo que tiene solución y de lo que no la tiene aunque él hacía lo posible para que todo tuviera solución.
La muerte es consustancial a la vida. Nacemos y en nuestras vidas no tenemos muchas certezas. La de que vamos a morir es una de ellas. Pero nunca nos viene bien. Apenas un año jubilado (de júbilo) aunque siempre le señalé que era un desperdicio para esta sociedad nuestra (necesitada de talento) que una persona con su bagaje, su experiencia, su conocimiento dejase de prestar sus servicios en la Administración Foral. Pero se lo había ganado. Ahora le tocaba vivir sin prisa, relajado, compartir su vida con su compañera de viaje Arsenia, con sus hijos Iñigo y Josu, y disfrutar de la vida con su familia y con sus amistades. Le vamos a echar de menos, su hueco no lo va a cubrir nunca nadie pero hemos tenido la suerte de estar mucho tiempo a su lado. Gracias por todo lo que nos ha dado y por haber sido un ejemplo en esta corta pero intensa vida que ha vivido. Hasta siempre, Jesús y… gracias.
José Andrés Burguete Torres, amigo de Jesús.
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