La gran herencia de Miguel Ángel Blanco

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Editorial DN

Publicado el 13/07/2022 a las 06:00

La muerte de Miguel Ángel Blanco, veinticinco años después, sigue estando presente en la sociedad española, navarra y pamplonesa, inmersa ésta, tanto entonces como ahora, en plenos Sanfermines. La concentración de ayer en la Plaza Consistorial de Pamplona es un acto necesario para recordar y no olvidar lo sucedido aquel 12 de julio de 1997, cuando unos despiadados etarras ejecutaron a un joven concejal de Ermua por no ser nacionalista. El clamor y la indignación de miles de personas en aquel momento contra ETA y sus protectores debe permanecer hoy en la memoria colectiva. Y transmitir a las generaciones más jóvenes la barbarie de una organización criminal que perseguía imponer a la gran mayoría social sus desvaríos ideológicos. Desgraciadamente hoy los intereses partidistas de algunas formaciones políticas en el poder van en la dirección opuesta.

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