"Lo principal es salvar la empresa, la economía y en definitiva el planeta por la vía de un consumo más sostenible"

Publicado el 25/05/2022 a las 06:00
Estamos viviendo momentos muy difíciles debido a los problemas de la cadena de suministro y sobre todo la carestía de los materiales básicos (acero, madera, etc.) y la energía (petróleo y gas principalmente). La inflación disparada y unos gobiernos hiper endeudados sin capacidad de maniobra para atajarla.
Una gran mayoría de los ciudadanos echan la culpa a los últimos vaivenes geopolíticos como la guerra de Ucrania, choque comercial con China y el covid, pero algunos recordamos los malos augurios que llevan años pregonando los ecologistas: un crecimiento ilimitado es incompatible en un mundo finito. La materia prima y sobre todo el petróleo de calidad son un recurso limitado y algún día se terminarán. Cuando la geopolítica se calme, ¿todo volverá a los tiempos felices de hace dos años? Lo dudo mucho. ¿Nos hemos encontrado con el límite de material de nuestro planeta tierra? Muy probable.
Por otro lado, nuestra economía está basada en un consumo continuo (y creciente) de productos. Comprar, usar y tirar son la regla básica. Fabricar más, vender más y generar un aumento del PIB de los países. Una línea que requiere cada vez más material y más energía. ¿Qué hacemos ahora? Todos conocemos empresas o sectores que han parado debido a la carestía de los materiales y la energía. En un modelo de negocio basado en la venta puntual, los precios están subiendo mucho y en algunos casos están directamente retrayendo la demanda. ¿Cómo podemos mantener nuestra economía con menos material y energía circulando por sus venas?
Si fabrico lavadoras que duran 15 años (obsolescencia programada) y no tengo material o es muy caro, tengo un problema y muy grande. La única manera de mantener mis ingresos en este nuevo escenario será alquilando lavadoras en vez de vendiéndolas. Si mis clientes (los ciudadanos) me abonan una mensualidad por el uso de estas lavadoras, puedo garantizar los ingresos de la empresa. Además, como me interesa tener menos costes, me preocuparé de fabricar lavadoras que duran 50 años, eliminando la obsolescencia programada.
En este alquiler o pago por uso, puedo generar nuevos servicios incluidos en el precio: mantenimiento, cambio de piezas, venta de jabón, etc. Más valor para el usuario que podrá olvidarse de la compra y mantenimiento de la lavadora por décadas. Estos servicios pueden ser nuevos ingresos en las cuentas de resultados de las empresas. Necesitarán menos operarios porque fabricarán menos lavadoras, pero hará falta más personal para mantenimiento, distribución de fungibles, etc. Menos material y energía de fabricación, pero con posibilidad de mantener, o incluso crecer su negocio.
Al plantearse este nuevo modelo de negocio, es lógico pensar que la lavadora (o cualquier otro producto) podrá estar conectado con el fabricante. Los datos de uso le aportarán información para mejorar el diseño, realizar un mantenimiento más eficaz (cada visita del mantenedor es un coste para la empresa) y sobre todo un contacto directo con el ciudadano. Un contacto que les permitirá ofrecer nuevos servicios (nuevas fórmulas de jabón, actualización de los programas, desarrollo de nuevos servicios…).
Lo principal es salvar la empresa, la economía y en definitiva el planeta por la vía de un consumo más sostenible, pero como ya habrán intuido, entra de lleno en los conceptos de economía circular y producto sostenible, pero desde un punto de vista práctico, eficiente y rentable económica y socialmente.
¿Un concepto demasiado irreal o especulativo? En absoluto, todo lo que proponemos es técnicamente factible. Solo es cuestión de que las empresas se den cuenta de ello y que los clientes pidan otro nuevo modelo de pago por uso, eficiente, sostenible, financieramente económico y en definitiva un nuevo escenario en el que todos ganamos. Esto no es algo futurista, ¿A qué esperamos para dar el paso?
Mikel Meoki Ingeniero de telecomunicaciones y socio en Ingeniería Embeblue