El precio político por seguir en la Moncloa
La destitución de la directora del CNI podrá devolver a Pedro Sánchez el favor de sus socios independentistas, pero pone en cuestión su sentido de Estado

Publicado el 11/05/2022 a las 06:00
El Gobierno de Sánchez ha decidido destituir a la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Paz Esteban, a raíz de los casos de espionaje. Es el precio exigido por los socios independentistas al presidente si quiere mantener la mayoría necesaria para la gobernabilidad y llegar al final de la legislatura. Con los datos que se han ido conociendo en los últimos días, es injustificable que un gobierno se doblegue a la presión de los secesionistas y acabe entregándoles la cabeza de la directora del CNI, una profesional con 40 años de trayectoria en los servicios secretos. Pedro Sánchez demuestra una vez más que le importa mucho más su permanencia en la Moncloa y su supervivencia política, que fortalecer las instituciones y defender a España ante posibles amenazas. Las explicaciones dadas ayer por la ministra de Defensa, Margarita Robles, hasta el último minuto gran defensora a ultranza de la directora del CNI, fueron insuficientes y poco creíbles. Todo apunta a que otros miembros del Gobierno se han impuesto a la propia ministra de Defensa, a la que no ha quedado otra salida que aceptar la destitución de Paz Esteban e intentar calmar así a los socios del presidente Sánchez. Pero la imagen de Margarita Robles queda ya muy dañada, al ceder a las presiones, justificar lo injustificable y seguir en su puesto como si no hubiera pasado nada. Este nuevo episodio pone de manifiesto la fragilidad del Ejecutivo y su dependencia de grupos minoritarios cuyos fines distan mucho de buscar el interés de España. Queda año y medio de legislatura, un tiempo en el que se necesita de acuerdos mayoritarios y estables en materias fundamentales para la sociedad española. Someterse a la voluntad de los grupos independentistas, en lugar de buscar el entendimiento con el principal partido de la oposición, el PP de Feijóo, es un riesgo que en última instancia siempre lo paga la ciudadanía. En definitiva, el forzado relevo de Paz Esteban podrá devolver a Sánchez el favor de sus socios, pero a un coste de credibilidad en cuanto a su sentido de Estado que afecta a España en su conjunto.