"¿Qué es Pegasus? Pegasus eres tú"

Actualizado el 08/05/2022 a las 11:26
Con ser inquietante el escándalo Pegasus, no menos lo son las reacciones de una esfera política-mediática sobresaltada por las intromisiones de un agente desconocido en el alma de los móviles del gremio. Se ve que, al contrario del común de las gentes, ellos no reciben correos basura, ni publicidad personalizada, ni señales del geolocalizador que le recuerdan constantemente estar viviendo en un panóptico sin secretos donde la intimidad es un vago recuerdo de otros tiempos. En esta guerra estamos todos movilizados. Es decir, todos usamos el móvil. Observan los expertos en la cosa militar que en las zonas ocupadas de Ucrania los civiles que hacen fotos de las tropas invasoras son combatientes más eficaces que los militares uniformados. El ciudadano está tan acostumbrado a las cámaras de vigilancia, el tráfico de datos privados y los sistemas de reconocimiento facial, que le cuesta distinguir entre escuchas buenas y malas. Es consciente tener en la mano un arma poderosa, pero no de cuándo le sirve para cazar y cuándo se está pegando un tiro en su propio pie. De manera que ante casos como el Pegasus debe esperar a que otros le marquen el compás de la indignación. De momento una de las fuerzas más indignadas parece ser Bildu. Resulta chocante oírle denunciar en el Congreso la intromisión del Estado en las vidas de los políticos mientras en la calle recibe con honores a tipos condenados por husmear en las vidas de sus víctimas para acto seguido arrebatárselas. En estas tierras la vigilancia ilegal fue practicada a conciencia y con admirable profesionalidad mucho antes de entrar en la era tecnológica. Hemos sido, por así decirlo, unos precursores. El espionaje nos resulta familiar porque lo hemos tenido cerca, pero también porque en su dimensión más doméstica todos lo ejercemos ahora por medio de los nuevos dispositivos. Es nuestra adaptación y nuestra venganza: hacer de la esclavitud un vicio. Las pantallas son el ojo de cerradura a través del cual nuestro voyeurismo se emplea a fondo en el cotilleo. Somos criaturas de un Gran Hermano orwelliano que se espían unas a otras en un mar de vigilancia masiva. ¿Qué es Pegasus? Pegasus eres tú.